"Pasamos de la locura de la última dictadura a que cualquiera puede hacer cualquier cosa", describió ayer Gabriela Michetti cuando en un encuentro en la Casa Rosada le requirieron opinión sobre la violencia desatada en los alrededores del Congreso el lunes pasado.
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La vicepresidenta defendió la actuación de la Policía de la Ciudad y la Federal y se quejó porque la Argentina ha pasado "de la locura y la aberración" de la última dictadura militar al "otro extremo", en el que "nadie tiene el monopolio ni la legitimidad de la fuerza" y donde "cualquiera puede hacer cualquier cosa".
"Hay que volver a respetar a las fuerzas de seguridad. Es todo una reconstrucción del orden democrático porque, de lo contrario, no tendremos democracia", sostuvo Michetti y remarcó que "hemos vivido situaciones atroces de avasallamiento de la integridad humana en la dictadura" y "cualquier cosa que sea ordenamiento de las fuerzas de seguridad, existe el terror de que nos pasemos de largo".
"Nos hemos ido a un costado del péndulo y eso también nos pone en peligro, porque llegamos al punto de que una jueza ordene que vayan las fuerzas de seguridad, pero sin armas. Entonces, vos decís, pero lo están mandando a ese señor a que lo maten, porque la verdad es que las otras personas están armadas y están tirando de verdad", aludió la vicepresidenta a la orden judicial en torno a la protesta, de que los agentes no porten armas letales, tal como marca la legislación porteña. Además, Michetti se refirió a los cacerolazos de las últimas dos jornadas, diciendo que "son maneras de manifestarse, y mientras no haya violencia ni amenazas sobre la vida de nadie, están bien, son genuinas. Es más, la Argentina ya ha tomado un poco esta cosa de los cacelorazos en varias oportunidades. Me parece que por la cantidad no eran como cuando se pedía justicia en la Argentina y salían 2 millones de personas a la calle".
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