Muy lentamente (nunca antes de mediados de año) el escenario se está comenzando a armar para una suba de tasas. Es así que ayer nos enteramos que dos de los doce bancos regionales de la Fed abogaron en las últimas reuniones del organismo por un incremento en la tasa de descuento del 0,25% (hasta ahora se suponía que existía una sola voz disidente, Thomas Hoenig, de la Fed de Kansas). Hasta que esto ocurra, el mercado, como los niños, canta algo similar a aquello de: ¡Juguemos en el bosque mientras el lobo no está! ¿Lobo está?. Todos sabemos que el lobo está ahí y que en el momento menos esperado saldrá disparado para comerse cuantos pueda. También sabemos que sólo unos pocos sobrevivirán y que la estrategia para hacerlo es fácil: mantenerse bien alejado y no burlarse demasiado de la fiera; pero entonces, ¿cuál es la diversión? Por 53er. mes consecutivo, el precio medio de las viviendas norteamericanas retrocedió durante noviembre, habiendo retrocedido el 26% desde junio de 2006 (la caída es mayor que la de la depresión 1928-1933). Pero en lugar de esto los inversores prefirieron ayer recostarse sobre el incremento de las ganancias de Sears y Tiffanys (poco importó que Alcoa retrocediese el 1% o que Verizon y AT&T tuvieran otra mala jornada) y las estimaciones de ganancias que el UBS le asignó a Hewlett Packard para justificar el 0,3% que ganó el Promedio Industrial (cerró en 11.671,88 puntos). Claro que éstas no fueron las únicas excusas. La más elaborada tuvo que ver con el anuncio japonés de comprar bonos europeos emitidos para rescatar entidades o países del Viejo Continente en problemas y el segundo día consecutivo de fortísimas intervenciones del Banco Central Europeo apuntalando los títulos de Portugal (hoy debe colocar deuda) y España. Esto fue recibido con una suba de la moneda común y de los commodities (a excepción de los granos) que reforzó la situación de las empresas vinculadas. Sigamos jugando.
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