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Milkaut: intentarán reflotar la compra
Las cuatro empresas que -tras intentar negociar en vano por separado con los cooperativistas- decidieron unirse con el Grupo Chemo del empresario Hugo Sigman, «Los W» de la familia Werthein, la sojera Vicentín y la exportadora de granos Louis Dreyfus. Los cuatro acordaron un período de «due dilligence» con los tamberos que se extendió hasta el 7 de setiembre último.
Según fuentes cercanas a la operación, la extensiva auditoría habría hallado lo que se denomina «pasivos contingentes» no contemplados al momento de concretar la oferta. Eso hizo que los empresarios les transmitieran a sus contrapartes de la AUT (Asociación Unidos Tamberos, dueña del 54% de Milkaut en venta) que su oferta de canje para los bancos acreedores iba a tener que ser sensiblemente disminuida.
Según habían dejado trascender los gerentes de la empresa, el pasivo total de Millkaut rondaría los u$s 50 millones; sin embargo, dicen fuentes cercanas a los ahora frustrados compradores, la cifra sería muy superior y eso provocó la necesidad de modificar la estructura de la oferta, fundamentalmente en lo que hacía a la deuda bancaria. Los tamberos trasladaron esta nueva realidad a los banqueros, y recibieron dos respuestas diametralmente opuesta de los principales acreedores: uno de ellos, el Rabobank, se mostró más dispuesto a reducir sus pretensiones de recupero; en el otro extremo la CFI (Corporación Financiera Internacional, el brazo del Banco Mundial para inversiones en el sector privado) la rechazó de plano; las partes se dieron 48 horas más para tratar de alcanzar un acuerdo, lapso se venció el viernes por la tarde. A esa hora, la láctea emitió un comunicado dando por terminadas las gestiones.
Desde entonces, sus gerentes han lanzado la versión de que tienen más de un interesado en ocupar el lugar que no lograron tomar los otros cuatro; la realidad sería que sólo tendrían la media palabra de uno de ellos para quedarse con el control de una empresa que atraviesa dificultades financieras desde hace tiempo, y cuyo otro socio (la francesa Bongrain) no aceptó comprarles su parte a sus socios.
Cabe apuntar que las negociaciones entre empresas y cooperativas en el sector lácteo suelen ser complicadísimas, y por lo general no llegan a buen puerto. Los dos antecedentes más cercanos en el tiempo y la geografía son los de la uruguaya Conaprole, a la que en la década del 90 The Exxel Group intentó comprar, en un esfuerzo en el que invirtió fortunas y un enorme capital humano (varios de sus ejecutivos «top» trabajaron en la operación por más de dos años). Nunca logró la aprobación de los socios.
La otra es el reciente intento de Adecoagro, controlada por el magnate húngaroestadounidense George Soros, por quedarse con una parte de la cooperativa SanCor; la operación estaba casi cerrada cuando apareció el régimen de Hugo Chávez ofreciendo créditos y fondos frescos a cambio de la provisión de leche en polvo y la transferencia de tecnología; ese intercambio está en marcha por estos días, no sin dificultades.


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