13 de octubre 2011 - 00:00

Mineros: traumas y abandono a un año del rescate

Santiago - A un año de su rescate, los 33 mineros atrapados 700 metros bajo tierra en el desierto chileno no logran retomar la normalidad de sus vidas, en parte por los excesos, en parte por las penas.

El viernes pasado, José Ojeda, aquel que escribió el papelito con que encontraron a los mineros con vida «Estamos bien en el refugio los 33», volvió a ser noticia cuando se publicó su nuevo mensaje «No estamos bien los 33».

Este mensaje de Ojeda, a punto de cumplirse un año del rescate el 13 de octubre de 2010, tras el accidente en la minera carbonífera de San José en Copiapó, hace referencia a los problemas que han tenido que enfrentar algunos de los mineros tras vivir 70 días bajo tierra.

Ojeda ha sufrido una grave diabetes, pero no es el único que ha empeorado.

Mario Gómez, quien trabajó por más de medio siglo en yacimientos mineros, está enfermo de silicosis, y el menor del grupo, Jimmy Sánchez, aún no puede conciliar el sueño a pesar de un largo tratamiento psicológico.

La realidad de cada uno de los mineros tras el rescate en octubre de 2010 ha sido diferente, pues «los 33» han tomado caminos diversos, desde negocios, a venta de flores, pasando por el desempleo.

Alberto Iturra, jefe del equipo de psicólogos que participaron en el rescate de los trabajadores dijo que los mineros «han tenido que vivir una realidad dinámica, muy cambiante, muy distinta para cada uno de ellos».

«Mucha gente aún no comprende qué significa estar en riesgo de muerte durante dos meses y medio, el costo físico, emocional, espiritual y social que eso deja. Quien no estuvo ahí no entiende y no lo va a entender tampoco» señaló.

«Todavía no logran completar su adaptación a la vida familiar, a la vida laboral. Eso es muy preocupante, pues llevan un año sin poder reintegrarse a una actividad laboral productiva», agregó.

Osmán Araya, uno de los mineros rescatados en la cápsula Fénix 2, afirmó que Mario Sepúlveda, Jorge Galleguillos, Carlos Barrios y José Henríquez, quienes están en Washington para el lanzamiento de la muestra sobre la hazaña en el Museo de Historia Natural, son quienes están mejor.

De «los 33 héroes», como fueron halagados por el Gobierno, 15 están desempleados y aunque algunos se han incorporado a trabajos y estudio, cuatro volvieron a las faenas mineras y varios se mantienen con tratamientos psicológicos.

Entre las cosas que han cambiado de un año para acá también está implicada la política chilena.

El presidente Sebastián Piñera pudo alcanzar el porcentaje más alto de popularidad para su Gobierno mientras se realizaba el rescate de los mineros.

Hoy esto ha cambiado totalmente, siendo Piñera el gobernante con menos respaldo popular en veinte años, tras cuatro meses de huelga estudiantil, según arrojó la encuesta del Centro de Estudios Públicos.

Respecto de ganancias no pasó nada con las promesas. Lo único que se concretó fue el lanzamiento de un juguete con la imagen de los mineros, pero de los 10 dólares que cuesta cada muñeco, nada irá para «los 33». Los trabajadores de la mina San José sólo pudieron recibir las indemnizaciones cuando el Gobierno de Piñera desembolsó 1,9 millón de dólares para pagar la deuda que mantenía la empresa carbonífera con 200 trabajadores.

A un año del rescate de los mineros los accidentes en las faenas siguen estremeciendo a Chile.

Wilfredo del Carmen falleció el sábado en un accidente en el interior de una mina en la provincia de Melipilla, al sur de Santiago de Chile. Según la Superintendencia de Seguridad Social en 2009, la tasa de muertes fue de 5,7 por cada 100.000 trabajadores, situando a la minería como la actividad con mayor mortalidad en el país. A esto se suma un estudio publicado en The Economist en el que señala que en Chile se cumplen las jornadas laborales más extensas del mundo.

Los chilenos trabajan un promedio de 48,4 horas semanales y los mineros, sobrepasan esa cifra, superando las 51 horas en una semana.

Agencia DPA

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