En un limbo entre la vida y la muerte, dos enfermeras de turno noche cometen un error que deviene en fatalidad. “La paciencia”, escrita y dirigida por Macarena García Lenzi, se presenta los sábados a las 20 en El Camarín de las Musas y aborda el poco explorado universo de las enfermeras. En tono de comedia negra, la obra sigue las miserias de aquellas personas dedicadas al cuidado de otros, interpretadas por Karina Elsztein, Valeria Giorcelli y Noelia Prieto. Dialogamos con las actrices.
Periodista: ¿Cómo es el acercamiento de la obra a la densidad que tiene el tema?
Valeria Giorcelli: A través del código que nos brinda el humor negro, construimos personajes un poco grotescos que no tienen necesariamente su espejo en la realidad, y desde ese marco hablamos sobre un drama existente y esencial en nuestra sociedad.
Karina Elsztein: Cuando decimos drama nos referimos a las falencias de nuestro sistema sanitario, a la situación crítica en la que ejercen su profesión las enfermeras, como por ejemplo cargas horarias extenuantes, sueldos paupérrimos y condiciones de trabajo precarias.
Noelia Prieto: Consideramos que la obra es nuestro pequeño y delirante homenaje a las enfermeras de nuestro país, que defienden sus derechos y luchan por ser reconocidas como profesionales de la salud.
P.: ¿Cómo describen a las enfermeras, esas no miradas y no cuidadas, que se dedican a cuidar?
K.E.: Son como una especie de comodín que cubre muchos papeles a la vez: la labor de alguien con conocimiento técnico, el acercamiento al paciente desde un lugar de contención, muchas veces reemplazando a familiares que no están.
N.P.: Dentro del sistema son el eslabón invisibilizado y al mismo tiempo cumplen un rol imprescindible. Estamos hablando específicamente de mujeres que tienen asignado en la sociedad el rol del cuidado.
V.G.: No creo que el lugar que les permiten ocupar sea una decisión inocente por parte del sistema médico, ya que al no ser consideradas como profesionales de la salud, le impiden el acceso a lugares de poder como por ejemplo, los direc-
torios y la participación en asambleas, básicamente las silencian.
P.: ¿Qué tiene de peculiar esta comedia negra que es éxito de los sábados en El Camarín de las Musas?
N.P.: La obra se aleja de la solemnidad para hablar del tema con mucha crudeza y permite que el espectador acceda al juego que proponemos con cierta facilidad.
K.E.: Tocamos un tema que es tabú intentando encontrarle el humor a la tragedia.
V.G.: Además tiene mucho trabajo de investigación y eso se valora, hablamos con enfermeras que nos transmitieron sus experiencias cotidianas y eso terminó de completar el mundo que nos proponía la directora y dramaturga. También el proceso de ensayo fue muy intenso y nos permitió indagar en los detalles particulares de cada personaje
K.E.: Creo que la obra funciona gracias al boca en boca que genera y la sala es un lugar muy convocante con producciones de alta calidad.
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