7 de junio 2012 - 00:00

Mirando desde afuera

Mirando desde afuera
Sorprendió el angustiado equipo bursátil global, al dar un salto de gran calibre en sus saldos de ayer. Y más sorprendió, al utilizar como catapulta nada más que una «expresión de fe», antes que en argumentos sólidos. Lo cierto es que se quieren suponer acciones concretas y solidarias, en procura de la ansiada «solución» a los problemas que aquejan las economías. Hubo rueda de fuerte recomposición, a lo largo de europeos que sumaron regios porcentuales de repuntes. El Dow Jones no dejó pasar la ocasión -esperando por Bernanke y lo que se diga- consiguiendo un excelente aumento del 2,4 por ciento.

No lo desaprovechó el Bovespa, que venía a los tumbos consecutivos, tomando la mejor porción -con 3,2%- y completando el festín. Donde el Merval quedó recogiendo las migas, que se convirtieron en un modesto 1% de avance en la plantilla mayor (la mitad, para las que son de sede local).

Hubo buena diferencia en cantidad de aumentos -»37"- respecto de las bajas, «15», aunque ninguna de las que pesan en el ponderado, integran el podio de las más efectivas. Indicador que hizo piso en los «2.200» puntos, para alcanzar máximo de «2.244» y desagiarse en parte, hasta un cierre en «2.221» unidades. Vuelo corto, truncado porque la entrada de demanda mejoró: pero sin la intensidad necesaria y subiendo volumen a los $ 37 millones de efectivo. Sumamente cauteloso el recinto local -con razones- para finalizar en tanto marginado de la mesa alcista global, que fue en términos exuberante. La prudencia siempre es apropiada, antes que subir porque sí. La Bolsa, observando.

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