• EL NUEVO MINISTRO DE PRODUCCIÓN PRONOSTICA UNA ECONOMÍA EN ALZA PARA ESTE AÑO Considera que el tipo de cambio actual es el adecuado y que hacia delante debe acompañar la inflación. Es experto en industria automotriz, Mercosur y con buenas relaciones con Brasil.
VISITA. El 30 de mayo Dante Sica participó de una nueva ronda de consultas en Hacienda a la que llamó Dujovne.
Respetar lo firmado ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). Mantener un nivel de crecimiento para este año de, al menos, 1%. Evitar que entre el segundo y el tercer trimestre del año el país caiga en recesión. Estas son las tres misiones a las que se comprometió Dante Sica, el designado ministro de la Producción que asumirá en el gabinete económico. A cambio, el economista y exviceministro de Industria en los tiempos de Eduardo Duhalde reclamó sólo dos condiciones: prioridad para trabajar en sectores sensibles y un tipo de cambio "competitivo". Sobre lo primero se le dio vía libre. Sobre lo segundo, se le aseguró a Sica que la cuestión del tipo de cambio "alto" es algo a lo que el país ya se comprometió ante el propio FMI en el capítulo referido a "no financiar corridas".
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El nombramiento de Sica tiene un origen. Si bien los análisis habituales de su consultora Abeceb son seguidos de cerca por Cambiemos (especialmente por varios diputados), el economista tuvo un momento de conexión, casi sorpresiva, que lo llevó a su cargo. Fue cuando el ahora flamante funcionario participó en el segundo brain storming que el ministro coordinador Nicolás Dujovne abrió con economistas en el Palacio de Hacienda el miércoles 30 de mayo. En aquella mesa, compartida con Marcos Buscaglia, Marina Dal Poggeto, Daniel Artana y María Castiglioni, Sica se destacó ante Dujovne por una cuestión particular: fue optimista sobre la evolución de la economía real posdevaluatoria, y dio el panorama más positivo para las posibilidades de la industria argentina. El dato fue trasladado por Dujovne a Macri, quien, sin conocer personalmente mucho a Sica, aceptó la recomendación.
La visión del nuevo ministro en los capítulos más importantes para su gestión es la siguiente:
Crecimiento. Sica es de los primeros que a mitad de la corrida cambiaria iniciada en abril redujo las expectativas de manera importante. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus colegas, aún sostiene que el alza del PBI puede ubicarse entre el 1,5% y el 1,7% para este año. Considera que el segundo trimestre del año será de los peores en 2018, pero que aún puede haber esperanzas de empatar en el tercero, con lo cual, técnicamente, el país no ingresaría en recesión. Si finalmente el último trimestre no es tan complicado y las primeras consecuencias del acuerdo con el FMI empiezan a reflejarse, la primera misión del flamante funcionario estará cumplida. De lograrse, no será un premio menor. Macri podrá mostrar dos años seguidos de crecimiento de la economía, lo que Argentina no logra desde 2011 y que el Gobierno actual estaba seguro de poder conseguir. Macri se entusiasmó al comenzar 2018 en que podría quebrar el triste récord de años impares de crecimiento y pares de caída en la economía. Hasta la semana pasada parecía que en la gestión de Cambiemos también se repetiría la historia. Sica promete rescatar la promesa.
Devaluación. Aunque la considera una situación crítica, Sica es de la idea que la caída del peso puede dar algún guiño positivo sobre los efectos en la economía real si el precio del dólar se mantiene. Para el flamante ministro, el valor actual de $28 debería sostenerse en el tiempo, y actualizado por inflación. Así se podrían producir mejoras en sectores concretos como los productores de bienes exportables y los altamente expuestos a la competencia externa. Dentro de los primeros menciona al agropecuario y algunas economías regionales como el Alto Valle y Mendoza. También a la minería, el sector energético y, en parte, la industria automotriz, un sector donde Sica es experto. Entre los que se favorecerían por una menor competencia externa se menciona a los textiles, el calzado y algunos alimentos. También se vería favorecido el turismo, que podría generar ya en las vacaciones de invierno más ingresos de divisas que salidas por viajes al exterior. Si todos estos rubros trabajaran con mejoras, para Sica serviría como primer sostén en la evolución de la economía pos devaluatoria. Según el ministro designado, el problema actual no es el nivel de importaciones, sino la falta de ingresos de divisas provenientes de las exportaciones. Los sectores que más se deberían potenciar en el corto plazo, dentro de la economía posdevaluatoria, es la de los que tienen más posibilidades de colocar bienes y servicios en el exterior.
Inflación. Según Sica, este año el dato más probable es un alza en los precios de 27%, con la certeza que 2018 será peor que 2017. Sin embargo, según el nuevo ministro, el efecto "pass through" no debería ser alarmante en los próximos meses, con lo que se podría comenzar a trabajar rápidamente con el nuevo tipo de cambio en la economía real. Según el economista, el nivel de actividad del mercado interno estaría lo suficientemente tocado como para que no haya posibilidades de trasladar mucho el aumento del dólar a los precios al público, bajo el riesgo que desaparezca la demanda.
Déficit fiscal. Sica es un defensor de la necesidad de encontrar un equilibrio fiscal como meta primaria de la economía, y de la obligación política de encontrar acuerdos en el Congreso para lograrlo. Se menciona incluso que en muchas de sus recomendaciones a legisladores y dirigentes del peronismo con los que tiene contacto fluido, respaldar los términos del acuerdo con el FMI estuvo en los primeros ítems.
Acuerdo con el FMI. Para Sica, esta alternativa es un "sí o sí" hoy, ante la imposibilidad real de volver a colocar deuda en los mercados internacionales en el segundo semestre del año.
Sica tiene una carrera profesional con pergaminos vinculados casi en su totalidad a la economía real. Esta definición lo coloca como una verdadera "rara avis" dentro del esquema de profesionales de Cambiemos, donde sobran los nombres vinculados a la más alta estirpe financiera a nivel mundial. Es contador y licenciado en Economía egresado de la Universidad Nacional de La Plata, con una amplia experiencia en estrategias de desarrollo, política industrial y negociaciones internacionales. Sus vínculos son con casi todas las cámaras industriales del país, con la industria automotriz y con las empresas brasileñas radicadas en la argentina y con las locales con poder exportador a ese mercado. Pero en su expertise casi no hay vínculos con banqueros.
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