Los expertos destacan que a los típicos sentimientos adolescentes hay que sumarles que se trata de jóvenes de la segunda o tercera generación de familias inmigrantes y que las perspectivas de mejora no son tan fuertes como las de sus padres, algo que contrasta con la aventura de la yihad.
"Como generación, este es un grupo que no tendrá tanto éxito como sus padres", explicó Erin Marie Saltman, una analista de Quilliam, una organización que estudia los movimientos radicales. "Es un grupo que pasa malos momentos, especialmente en un mundo globalizado en el que se supone que las identidades son cada vez más fluidas" y cuentan menos. "Algunos prefieren las estructuras y son más vulnerables a los grupos que prometen el martirio, en el que te conviertes en una figura épica, parte de un proyecto para 'salvar al mundo'", agregó.
Afzal Ashraf, experta en ideologías terroristas del Royal United Services Institute (RUSI), dijo que entre los yihadistas hay "un número significativo de pandilleros y delincuentes que se convirtieron a la fe y se radicalizaron en la cárcel".
La cólera por los hechos que rodean a los musulmanes en el mundo también juega. "En la Guerra Civil española había poetas como Laurie Lee, Ernest Hemingway y otros que, como jóvenes, se indignaban con la opresión", explicó. "Es un sentimiento parecido, que los musulmanes son oprimidos por los gobiernos occidentales o por sus aliados de Medio Oriente".
Ashraf minimizó la amenaza que supone su regreso porque, de hecho, muchos están seducidos "por la narrativa mítica del martirio" y no tienen ganas de volver.
Que el asesino de Foley (y Sotloff) sea un inglés no significa que los británicos sean más salvajes que el resto, dijo Erin Marie Saltman, sino que se los usa para propaganda. "Fue una decisión deliberada, una víctima estadounidense y un yihadista británico. Cuando vemos a un individuo criado en lo que consideramos una sociedad democrática civilizada, nos impacta más".
Estos jóvenes, como cualquier otro, vuelcan sus experiencias en las redes sociales, como Madhi Hasán, de 19 años, que difundió una foto con un envase de Nutella para convencer a los voluntarios de que no les faltará nada.
Abdel Majed Abdel Bary, de Londres, recientemente difundió una foto con la cabeza de una víctima y un chiste: "relajándome con mi colega, o lo que queda de él".
Hasta ahora 69 sospechosos de participar en el conflicto sirio fueron detenidos a su regreso al Reino Unido.
| Agencia AFP |


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