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Monti a lo Menem: vende las joyas de la abuela
Una imposición de los tiempos de crisis, que obliga al Gobierno técnico a la máxima austeridad y a desprenderse de valores únicos e históricos.
El diario The Wall Street Journal dio cuenta de la decisión de Monti, que podría atraer a compradores de todo el mundo, más aún ante la volatilidad de los mercados financieros que ponen a los inmuebles y predios como una inversión más segura.
No se trata de inmuebles desconocidos: el Palacio Bolis Gualdo de Milán, el Palacio Diedo sobre el Gran Canal de Venecia, los famosos cuarteles de Bologna y hasta un mítico castillo construido por un Papa y luego usado como prisión, el de Orsini di Soriano del Cimino. «Para aquellos inversores que anhelan un edificio histórico italiano, un palacio o un castillo llegó la hora de actuar», afirmó el diario, que recordó que el «plan inicial» de Monti incluía la venta de 350 propiedades.
Un funcionario del Ministerio de Finanzas de Italia, Francesco Parlato, dijo días atrás a la comisión de Presupuesto de la Cámara que el Estado italiano posee inmuebles por un valor estimado de entre 240.000 y 320.000 millones de euros, pero sólo algo menos que el 30% es vendible. Sobre 530.000 unidades inmobiliarias censadas, lo que equivale a 220 millones de metros cuadrados, el 70% está destinado a actividades institucionales y el 9% a uso residencial, por lo que son «intocables».
Mientras la administración Monti define el modo de ceder esos inmuebles en el otoño boreal, el Presidente de la República, Giorgio Napolitano, se puso a la par con las políticas de Monti y promulgó ayer la ley para la reducción del gasto ante una «emergencia sin precedentes». Se trata de la ley que convierte, con modificaciones, el decreto ley del 6 de julio de 2012 de revisión del gasto público, que contaba con la aprobación definitiva del Parlamento (371 votos a favor, 86 en contra y 22 abstenciones) y que contempla un ajuste de unos 26.000 millones de euros entre 2012 y 2014.
El «frecuente recurso del decreto y la confianza» es «una práctica muy antigua» sobre la que Napolitano expresó su «preocupación» y recomendó «ponerle freno». Sin embargo, aclaró el jefe del Estado, «es innegable que, en el curso de los últimos años», los dos gobiernos -el de Monti y el de Silvio Berlusconi- «debieron afrontar emergencias y urgencia sin precedentes», con lo que justificó el procedimiento, según una nota emitida por el Palacio Quirinale.
Agencia ANSA

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