26 de marzo 2018 - 00:00

Movilización e incidentes en Barcelona tras el arresto de Puigdemont

Los manifestantes intentaron romper el cerco policial. Crece al clamor para adoptar medidas más radicales en respuesta a las acciones de Madrid contra el impulso soberanista. Alemania podría demorar entre 10 y 60 días en entregar al expresidente a la Justicia española.

EN ALERTA. Como acostumbra, el separatismo catalán salió a la calle para reclamar. Sectores radicales sopesan medidas como una huelga que paralice a la región por varios días.
EN ALERTA. Como acostumbra, el separatismo catalán salió a la calle para reclamar. Sectores radicales sopesan medidas como una huelga que paralice a la región por varios días.
Barcelona - Más de 55.000 personas, de acuerdo a la prensa española, protestaron ayer en Barcelona contra la detención del expresidente Carles Puigdemont en Alemania, en una jornada que dejó 87 heridos y al menos seis detenidos por choques entre manifestantes y policías.

Mientras una multitud desfilaba con las tradicionales banderas independentistas, los ánimos se fueron encendiendo entre los manifestantes convocados por los Comités de Defensa de la República (CDR), un grupo radical que defiende que Cataluña debe separarse de España sin más demora.

Cerca de la delegación del Gobierno en Barcelona, algunos de ellos intentaron romper el cerco policial empujando contenedores de basura contra los Mossos d'Esquadra, que respondieron a la muchedumbre con bastonazos e incluso disparos al aire. Seis personas fueron detenidas y al menos 87 sufrieron heridas.

Con el paso de las horas, la tensión creció y, como ocurrió en la represión de octubre pasado, las redes sociales dieron cuenta de que agentes agredieron a personas de la tercera edad, ingresaron a comercios, como bares, a realizar detenciones e, incluso, utilizaron camionetas para encerrar a manifestantes en las calles céntricas de Barcelona.

Ante la delegación de la Comisión Europea, los catalanes gritaron: "Esta Europa es una vergüenza". A pesar de los esfuerzos de Puigdemont, instalado en Bruselas tras el fracaso de la declaración de independencia catalana en octubre pasado, ningún miembro de la Unión Europea (UE) apoyó la causa separatista de una de las regiones más ricas de España.

Delante del consulado de Alemania, algunos de los presentes mostraron una foto de la canciller alemana Angela Merkel, con un bigote a lo Hitler.

"Se acabaron las sonrisas", gritaban muchos manifestantes en referencia a la "revolución de las sonrisas", la expresión con la que los dirigentes independentistas solían nombrar el proceso separatista.

"La prisión o los arrestos no terminan con nada, al contrario", aseguró Yolanda Salleras, una fisioterapeuta de 37 años. "Nos quieren enterrar pero a cada golpe que dan salen cuatro nuevos independentistas. Nos pueden decapitar pero somos dos millones, saldrán nuevos", agregó.

Para ella se acabó el tiempo de las manifestaciones. "Lo hemos hecho durante muchos años y no hemos llegado muy lejos. Yo pararía el pais, una huelga general de varios días para que los liberen a todos. Necesitamos algo más radical", opinó. Además de Puigdemont, nueve dirigentes soberanistas están encarcelados en España.

Según la radio catalana, varios miembros de los CDR cortaron carreteras provocando atascos, como hicieron en las dos huelgas celebradas en Cataluña tras las cargas policiales ocurridas el 1 de octubre, durante la celebración del referéndum de autodeterminación prohibido por la justicia española.

Puigdemont fue arrestado ayer en Alemania y podría ser entregado los próximos días a España, donde está procesado por delitos como rebelión y sedición.

El líder separatista fue interceptado en un área de servicio junto a la autopista A7 tras ingresar de Dinamarca a Alemania por la frontera norte, confirmó la policía que respondió así a una orden de captura europea activada por el Tribunal Supremo español el viernes.

Hoy será trasladado a un juzgado de primera instancia de Schleswig-Holstein. A lo largo del día, el Tribunal Superior de ese estado federado alemán determinará si lo mantiene en custodia policial hasta que se resuelva su entrega a España, un paso que podría demorarse entre diez y 60 días. Entre tanto, el político de 55 años fue trasladado al centro penitenciario de Neumünster.

Roger Torrent, presidente del parlamento catalán, emitió un mensaje institucional en el que acusó al Estado español de "perseguir el corazón de la democracia"."La hora es grave. La excepcionalidad, evidente", afirmó y agregó que "la democracia está por encima de todo, de cualquier interés".

Pablo Iglesias, líder del izquierdista Podemos, dijo ayer en Buenos Aires que la crisis política en Cataluña "no se solucionará con detenciones, cárceles y judicializando la política".

El pedido de captura sorprendió a Puigdemont en Helsinki, adonde había viajado el jueves para mantener reuniones en el Parlamento finlandés y ofrecer una conferencia en la universidad.

Su regreso a Bruselas estaba previsto para el sábado, pero a última hora se supo que había abandonado Finlandia ya el viernes por la noche y por medios desconocidos. Desde entonces se ignoraba su ubicación.

La revista alemana Focus señaló que los servicios de Inteligencia españoles sí conocían la ubicación de Puigdemont y que dieron el aviso a la Policía alemana en cuanto ingresó en el país.

La ministra alemana de Justicia, la socialdemócrata Katharina Barley, afirmó que los pasos a seguir respecto a la euroorden contra el expresidente autonómico competen al ámbito "estrictamente judicial".

Agencias AFP, DPA, EFE, ANSA y Reuters

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