Después de haber sido el principal interlocutor del sindicalismo con el poder político durante siete años, y haber permanecido en el último lustro marginado de ese privilegio, Hugo Moyano retomó ayer con Mauricio Macri el rol que más beneficios le reportó y que más enemistades le generó entre sus pares. El presidente electo agasajó al camionero con un almuerzo al que ambos asistieron con sus principales colaboradores. Así, Macri le dio aire al dirigente en su propósito de protagonizar la reunificación de la CGT, ya sea como postulante a un nuevo mandato al frente de la central o bien como elector de su sucesor.
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Moyano aprovechó para reforzar su perfil reivindicativo al avisar que las paritarias deberían tener como piso la inflación interanual del 28% medida por su CGT, y que apoyará al futuro ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en tanto "dé respuestas" a sus planteos. Pero también devolvió gentilezas cuando culpó a la actual gestión por la suba de precios: "La devaluación la hizo el Gobierno que se va". El encuentro, anticipado por este diario, tuvo más de simbólico que de resolutivo. Fue la contraprestación de los actos que Moyano compartió con Macri durante la campaña electoral, a pesar de haber dicho que no apoyaría a nadie.
De hecho, el presidente electo no atendió las demandas puntuales del dirigente en cuanto a nombramientos: Triaca no era su favorito y sólo lo compensaron con el número dos de Trabajo, Ezequiel Sabor, quien como ministro porteño negocia los contratos de la recolección. En Transporte marginó a Guillermo López del Punta (exfuncionario del área sugerido por Moyano) al encaramar como ministro a Guillermo Dietrich, y hasta ayer no había resuelto el nombre para la estratégica Superintendencia de Salud.
Macri fue a la reunión de ayer con Marcos Peña, Triaca, Dietrich y Diego Santilli. La comitiva del sindicalista dio cuenta de sus intereses prioritarios: se hizo acompañar por Omar Pérez (su mano derecha en Camioneros, Jorge Mancini, diputado electo y jefe del sindicato de la Ceamse (con manejo en el tema de recolección), y por Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de Barracas Central y su hombre en AFA.
La cumbre tuvo impacto en la interna de la CGT. Ayer mismo hubo una reunión de la "mesa chica" de la versión hoy oficialista, que lidera Antonio Caló. Estuvieron los "independientes" Gerardo Martínez, José Luis Lingeri y Andrés Rodríguez, y Héctor Daer por los "gordos", los dos sectores que más impulsan la fusión con Moyano. En la postura de dilatar ese proceso permanecen Caló y Omar Viviani.
La conclusión del encuentro de ayer es que se avanzará en la unidad en un plenario convocado para el 17, con o sin la participación de los gremios disconformes. De todos modos, ayer en todos los sectores de la CGT de Caló vieron con preocupación el protagonismo renovado de Moyano, el mismo que los decidió a romper la unidad gremial y formar su propia central obrera.
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