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Moyano negocia (pero bloquea)
Sin embargo, Camioneros cumplió con su amenaza de «nacionalizar el conflicto» al cortar el viernes el ingreso de una planta que tiene Baggio en Mendoza, territorio no alcanzado por la medida dictada por la autoridad entrerriana. La firma envasa allí vinos bajo las marcas Uvita, Cavic, Bodega Privada y Viejo Viñedo; tiene otras dos bodegas en la provincia: una en Maipú -donde embotella Uvita- y otra en Palamira, además de dos procesadoras de jugos de fruta en San Rafael y en San Carlos.
El viernes Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días, por lo que los activistas de Camioneros debería hoy mantener el levantamiento del bloqueo sobre las dos plantas que tiene Baggio en Gualeguaychú dispuesto desde el viernes pasado al mediodía, si bien no hay garantías de que esto ocurra.
La conciliación se extenderá a lo largo de quince días hábiles, que podrán ser prorrogados por cinco días más. Está claro, sin embargo, que la negociación será casi imposible: los camioneros hacen responsable a Baggio por contratar una empresa «poco confiable» (¿?) y la firma por su parte se niega de plano a incorporar a esos sesenta empleados porque -aduce- se vería obligada en el futuro a hacer lo propio con cuanto despido se produciere en alguna de sus distribuidoras.
El conflicto disparado por Camioneros difiere de lo que vino haciendo el gremio de la familia Moyano en el último lustro, que fue -a partir de que el Ministerio de Trabajo extendió su incumbencia al área de «logística» y no sólo a los conductores de camiones- tratar de cooptar a afiliados de otros sindicatos (fundamentalmente a los de Comercio) que trabajan en playas de carga y descarga, centros de distribución, etc.
De hecho, el diputado Alizegui había amenazado con extender los cortes que hacían frente a las fábricas de Baggio a los puentes.


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