27 de agosto 2010 - 00:00

Moyano se instala en el PJ para poder recaudar el diezmo

Hugo Moyano
Hugo Moyano
Hugo Moyano, recién asumido como titular del peronismo de Buenos Aires, decidió tomar la sede partidaria como si fuera de su propiedad -ya pidió llaves y reclamó seguridad privada- y anunció que estará en esa oficina dos días a la semana.

La metáfora camionera es ilustrativa: «Primero mete la trompa y después todo el camión», recuerdan, a su lado, con mordacidad y para confirmar que si alguno, todavía, alimentaba la idea de que lo de Moyano sería decorativo puede, definitivamente, sacárselo de la cabeza.

Flamante presidente del partido, el camionero avanza en varios frentes: ya apuró el trámite para que Omar Plaini -a quien encargó el armado territorial- jure como consejero en la próxima reunión ocupando el lugar que él, por la rama gremial, deja vacante para hacerse cargo del cargo de Alberto Balestrini.

Plaini será, además (y ya ofició como tal en la jura del martes pasado) el «apoderado» que el camionero quiere en el partido junto a Jorge Landau, Ulises Giménez y Federico Scarabino, el único de los tres que no concurrió a la reunión de asunción.

En paralelo, Moyano ya explora alternativas para justificar la primera actividad como mandamás partidaria. Podría ser la semana próxima.

Pero lo de más impacto que planea el jefe de la CGT tiene que ver con un rubro particularmente sensible: el camionero quiere que todos las dirigentes del PJ que ocupen cargos legislativos y ejecutivos aporten un «diezmo» para la manutención del partido.

Pretende, en concreto, que legisladores nacionales y provinciales de Buenos Aires, además de responsables en cargos ejecutivos, aporten, de su dieta, fondos para la capa del PJ. «Hay que financiar actividades, cursos y reuniones. Que todos pongan», avisó Moyano.

La «cuota» partidaria es un recurso habitual. Incluso, en algunos municipios, se les aplica a los empleados aunque es «optativo». Sin embargo, ese esquema de aportes no funciona. En definitiva, el PJ -como otros partidos grandes- vive de los fondos de elecciones, para campaña y por votos.

Pero Moyano pretende armar su propia caja en el partido y, con ese fin, prometió que les reclamará a los parlamentarios que hagan una contribución. A su lado habla del «diezmo» partidario.

En casos particulares, como la construcción del mausoleo donde descansan los restos de Juan Domingo Perón, el partido reclamó a intendentes, legisladores, ministros, sindicalistas y gobernadores que colaboren con el financiamiento de la obra en la que Francisco de Narváez invirtió un monto de varios ceros.

Por entonces, también se fijó un porcentaje fijo de las dietas, pero el régimen -una tentación para la AFIP- no se aplicó rigurosamente. Ahora Moyano no quiere correr con todos los gastos de su fiesta partidaria y saldrá a recaudar entre «los compañeros».