28 de septiembre 2010 - 00:00

Mujer iraní no será lapidada. Irá a la horca

Sakineh Mohamadi Ashtiani habría admitido su culpabilidad en la muerte de su marido, según un dudoso video emitido por los clérigos.
Sakineh Mohamadi Ashtiani habría admitido su culpabilidad en la muerte de su marido, según un dudoso video emitido por los clérigos.
Teherán - Sakineh Mohamadi Ashtiani, la mujer iraní acusada de adulterio y complicidad en el asesinato de su marido, no será lapidada. Será ahorcada. Hasta allí cedió el régimen iraní a pesar del clamor internacional por los derechos de la mujer que había sido condenada en una instancia previa a morir apedreada. El fiscal general de la teocracia, Gholam Husein Mohseni Ejei, anunció que Ashtiani afrontará la horca ya que fue probada su culpabilidad en el asesinato de su pareja.

En declaraciones divulgadas por la agencia de noticias local Mehr, el clérigo explicó que «de acuerdo con la decisión del tribunal, ha sido sentenciada por asesinato y la pena por este delito tiene preeminencia sobre el otro de adulterio».

La decisión judicial evita que la mujer muera lapidada, pero no que sea ejecutada, ya que el asesinato en Irán es castigado con la horca.

«La cuestión no debe ser politizada. El Poder Judicial no se puede dejar influir por la campaña de propaganda emprendida en Occidente», agregó el fiscal.

Meses atrás, el abogado de la acusada, Mohamad Mostafei, había alertado al mundo al dar a conocer que Ashtiani, de 43 años, había sido condenada por adulterio y que sería ejecutada por lapidación. La pena despertó una oleada de críticas internacionales contra Irán, lo que obligó al régimen a suspender la sentencia y a afirmar que se encontraba bajo revisión.

Una mujer, a la que la televisión estatal identificó como la propia Ashtiani, confesó en la pequeña pantalla días atrás haber mantenido una relación fuera del matrimonio con un hombre y haber participado en la muerte de su marido.

La supuesta confesa criticó, asimismo, la campaña emprendida por su abogado.

El régimen iraní acusó la semana pasada al letrado de haber aprovechado, en beneficio propio, el interés mundial que desató el caso para pedir asilo político en Noruega, donde se encuentra con su familia. El caso también ha abierto una agria polémica en el seno del régimen iraní, con declaraciones contradictorias entre el Ejecutivo y el Poder Judicial.

La semana pasada, el ultra presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, reiteró que no existía la condena a muerte y que se trataba, igualmente, de propaganda, pero luego comparó su caso con el de Teresa Lewis, la mujer que el jueves pasado fue ejecutada en Estados Unidos por un delito similar, pese a que tenía un coeficiente intelectual bajo. Irán es, junto con Estados Unidos, China y Arabia Saudita, uno de los países del mundo que más penas capitales aplica en el mundo.

En tanto, el periodista iraní Issa Saharkhiz fue condenado a tres años de reclusión por «insultar a la guía suprema (Alí Jamenei) y realizar propaganda contra el régimen», mientras dos publicaciones fueron prohibidas, denunció el sitio opositor Sahamnews.

Saharkhiz no podrá ejercer su profesión por cinco años y por uno no tendrá permitido salir de Irán, informó la misma fuente.

El periodista había sido arrestado hace más de un año durante una protesta contra la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad, en junio de 2009.Por otra parte, la comisión que controla la prensa y que depende del Ministerio de Cultura, prohibió la salida del diario Andishe No y del semanario regional Bahar Zanjan, que se publica en el norte del país.

Agencias EFE y ANSA

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