Paris - Ángel Parra, que murió ayer a los 73 años, fue uno de los impulsores de la Nueva Canción chilena, movimiento que a partir de los años 60 renovó el folklore de su país, además de difundir junto al clan familiar el legado de su madre, Violeta Parra. Radicado en Francia tras el golpe que derrocó a Salvador Allende, Parra murió en un hospital de París, donde estaba internado por un cáncer generalizado. El artista deja una extensa discografía con temas como "Cuando amanece el día" o "Amigo, soldado, hermano", versiones de otros autores, poemas musicalizados, oratorios y música para teatro y cine.
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Nacido en 1943 en Valparaíso como Ángel Cereceda Parra, está considerado una pieza fundamental en la Nueva Canción Chilena, a la que le incorporó instrumentos y ritmos del continente, además de un fuerte compromiso con la izquierda política que vivía Chile en esos años. Trabajó junto a su madre, de quien heredó el gusto por la música y la investigación folklórica, y también colaboró con cantautores como Atahualpa Yupanqui, y con grupos chilenos como Quilapayún, además de recibir la influencia de poetas como Pablo Neruda o su tío Nicanor Parra.
En 1961, Parra viajó a París junto a su hermana Isabel para reunirse con su madre. El grupo actuó en locales nocturnos con el nombre de "Los Parra de Chile". Tres años más regresó a su país e instaló "La Peña de los Parra", un local que se convirtió en epicentro de la Nueva Canción Chilena. Poco después del golpe de 1973 fue detenido y trasladado al Estadio Nacional de Santiago de Chile, y más tarde enviado al campo de concentración de Chacabuco, una mina abandonada en el norte del país, que abandonó cuando fue liberado en 1974. De allí partió al exilio a México y dos años más tarde viajó a Francia, donde se radicó con su familia.
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