27 de diciembre 2016 - 00:00

Murió el joven baleado y los vecinos tomaron la comisaría de Flores

Los manifestantes lograron ser recibidos por el comisario. El adolescente tenía 14 años y recibió un balazo en la cabeza por “motochorros”.

Incidentes. Ayer, vecinos se enfrentaron otra vez a los policías en la Comisaría 38. El domingo, también lo habían hecho.
Incidentes. Ayer, vecinos se enfrentaron otra vez a los policías en la Comisaría 38. El domingo, también lo habían hecho.
 El chico de 14 años baleado el sábado por "motochorros" en el barrio porteño de Flores murió ayer en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, donde se encontraba internado con muerte cerebral. Anoche, los vecinos volvieron a manifestarse y a generar destrozos frente a la comisaría donde reclamaron mayor seguridad ante la ola de robos.

El menor había sido internado en primer término en el hospital Piñeiro, donde fue operado a raíz de las gravísimas heridas por un balazo, y luego fue derivado al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, donde permanecía en gravísimo estado.Ayer se decidió desconectar al menor del respirador artificial ya que médicamente no había nada más que hacer por su vida.

Ayer al cierre de esta edición, los vecinos volvieron a generar incidentes y destrozos dentro de la Comisaría 38 de la Policía de la Ciudad. Todo se inició con una manifestación pacífica de vecinos hacia la seccional de Flores, ubicada en la calle Esteban Bonorino 258,hasta que un grupo de vecinos ingresó a la dependencia por la fuerza rompiendo vidrios y ventanas.

Según testigos que se encontraban en el lugar entre los vecinos había barras bravas del Club Español, que tiene su sede en el Bajo Flores. Tras el reclamo, los vecinos lograron ser recibidos por el comisario de la seccional a quien le pidieron más seguridad ante la ola de robos que sufren y que además del joven fallecido ayer también sufrieron semanas atrás el crimen de otro vecino de la zona, Pascual Mollo.

El domingo, un grupo de vecinos ya se había concentrado por la noche en las puertas de la Comisaría 38 para reclamar más seguridad, y también se vivieron momentos de tensión cuando varios de ellos ingresaron a la sede policial para pedir ser recibidos por el comisario y, al no lograr una respuesta, rompieron vidrios dentro del lugar. Luego los ánimos se calmaron y los manifestantes se retiraron del interior de la Comisaría, aunque continuaron apostados en la vereda a la espera de ser recibidos por el comisario.

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