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Murió Rohmer, bastión de la “Nouvelle vague”
Eric Rohmer, director de «Mi noche con Maud», «El rayo verde» y la serie de «Cuentos de las cuatro estaciones», entre muchos otros films, era uno de los últimos referentes de la «nouvella vague», movimiento que revolucionó el cine francés en los 60.
Rohmer era un erudito que gozaba celebrando la lengua y la literatura francesas y un etnólogo de la especie humana. En sus películas le daba un lugar preponderante a la palabra. Sus intrigas se tejían en torno a la conversación y a los jugueteos del amor, lo que hacía que los críticos lo comparasen con escritores como Marivaux o Musset.
En medio siglo de trabajo realizó 25 largometrajes, un documental sobre los hermanos Lumière y programas escolares para la televisión.
Nacido en Tulle (Correze) el 4 de abril de 1920 (algunas fuentes datan su nacimiento el 21 de marzo de ese año), su verdadero nombre era Jean-Marie Maurice Schérer y en sus primeros tiempos enseñó literatura, antes de consagrarse a la crítica cinematográfica.
Escribió un libro sobre Alfred Hitchcock (de hecho, fue uno de los grandes reivindicadores del maestro del suspense) en compañía de otro gran cineasta francés, Claude Chabrol, y publicó una tesis doctoral sobre «La organización del espacio en el Fausto de Murnau».
Colaborador de las revistas «Temps modernes» y «Arts», en 1950 fue fundador junto a futuros directores de la «Nouvelle vague» como Jean-Luc Godard, François Truffaut y Jacques Rivette de la «Gazette du cinéma»; y de 1957 a 1963, redactor de los «Cahiers du cinéma», la biblia intelectual de la «Nueva Ola», que trataba de alejarse de las limitaciones del cine clásico para crear un estilo menos acartonado.
Tras escribir el guión de la película «Charlotte et Veronique o Tous les garçons sappellent Patrick», realizado por Jean-Luc Godard, firmó su primera película, «Bajo el signo del León», en 1959.
Creador independiente y artesanal fundó la empresa de producción «Les films du Losange».
Observador de los comportamientos amorosos y de la comedia social, Rohmer organizó su obra en series o ciclos de películas. Los seis «Cuentos morales» (1962-72), entre ellos «Mi noche con Maud» en 1969 -que lo hizo conocido, y por la que estuvo nonimado al Oscar al mejor guión ese mismo año- y «La rodilla de Clara» -con la que ganó el Festival de Cine de San Sebastián en 1970 y el premio Louis Delluc en 1971-, basados en cuentos del siglo XVIII.
«El amor a la hora de la siesta», de 1972, aseguró la posición de Rohmer como un maestro en el retrato intenso de lo sensual y lo cerebral.
Con las «Comedias y proverbios» de los años 80, con películas como «Las noches de luna llena» y «El rayo verde» (ganadora del León de Oro de Venecia en 1986), inspirados de Alfred de Musset, Rohmer analiza los códigos de la modernidad y los extravíos del corazón.
Los llamados «Cuentos de las cuatro estaciones» de los años 90 («Cuento de primavera», «Cuento de invierno», Cuento de verano» y «Cuento de otoño», en ese orden ) prosiguen en la misma vena. Con «La marquesa de O» (1976), «Perceval el galo» (1978) o «La dama y el duque» (2000), filmados por fuera de las series, intentó experimentar con la pintura y la exploración de la Historia.
Su última película, «El romance de Astrea y Celadón», basada en la novela del siglo XVII de Honoré de Urfé, «La Astrea», fue seleccionada para la Mostra de Venecia en 2007.
También escribió la obra de teatro «Trío en mi bemol» y la novela «Elisabeth», publicada en 1946 bajo el seudónimo de Gilbert Cordier.
Escribir era para Rohmer un intento de captar el ser del cine. En su colección de ensayos «El gusto por la belleza» definió al cine dando alguna clave sobre el conjunto de su obra fílmica: «Las definiciones existentes sobre la singularidad del cine son tan fragmentarias que quiero proponer otra: la cualidad más destacada de la cámara es fijar el instante. A través de su posibilidad de reproducir lo único infinitas veces, la cámara convierte al acontecimiento puro en arte, al arte menor en arte mayor.»


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