19 de abril 2011 - 00:00

Museo a prueba de críticas

Una imagen del interior del Soumaya, el imponente museo de Carlos Slim que responde al gusto del coleccionista, y su pasión por los bronces de Rodin y de Bourdelle, entre otros.
Una imagen del interior del Soumaya, el imponente museo de Carlos Slim que responde al gusto del coleccionista, y su pasión por los bronces de Rodin y de Bourdelle, entre otros.
En los márgenes hoy desolados del elegante barrio de Polanco donde se levanta el imponente Soumaya, se instalarán teatros, un centro comercial de alto vuelo y varios condominios, además de la poderosa colección Jumex de arte contemporáneo, que puso a México en el candelero. El Museo de Carlos Slim responde decididamente al gusto del coleccionista, a su pasión por los bronces de Rodin y de Bourdelle, por las esculturas de Dalí y, también, por la pintura europea sin dejar de lado la mexicana y el arte precolombino.

En la inmensidad de las salas del Soumaya, poseedor de 60.000 obras, se advierten algunos aciertos curatoriales, como la selección temática de los volcanes donde el director, Alfonso Miranda, reúne las pinturas del pintor Gerardo Murillo (1875-1964), conocido por su seudónimo Dr. Atl, con la de Siqueiros, que fue su discípulo. Es moda hoy en México criticar a Slim, pero lo cierto es que nadie ha invertido tanto dinero en el arte.

El edificio del Soumaya, un cilindro que se estrecha un la parte central y se retuerce sobre sí mismo, tiene una piel de aluminio dividida en miles y miles de hexágonos. Si el exterior plateado recuerda el titanio del Museo de Bilbao realizado por Frank Gehry, el interior lleva a evocar la arquitectura circular de Frank Lloyd Wrigth para el Guggenheim neoyorquino.

A.M.Q.

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