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Nación ofrece fuerzas de seguridad por las crecidas
Frente al aumento del caudal, los responsables del manejo de Yacyretá decidieron abrir las compuertas para liberar el agua contenida en la represa, lo que generó críticas desde el Gobierno correntino.
El jefe de Gabinete de la Nación, Jorge Capitanich, se reunió anoche con funcionarios de varios ministerios para "coordinar acciones" frente a la crecida, puso a disposición "a las fuerzas de seguridad nacionales" y anunció que el próximo lunes podría reunirse el Comité de Emergencia en el territorio afectado para evaluar la situación.
El avance de las embravecidas aguas puso en alerta máxima a los gobiernos de Corrientes, Chaco, Santa Fe, Formosa, Entre Ríos y Misiones, que declararon la emergencia hídrica, organizaron la evacuación de familias costeras -en coordinación de acciones con Nación- y dispusieron un operativo sanitario para trasladar por vía aérea a los pacientes graves localizados en las zonas más afectadas.
A este complejo cuadro se sumaba la preocupación de las autoridades correntinas por la decisión de los responsables del manejo de Yacyretá de abrir las compuertas para liberar el agua contenida en la represa. Según el mandatario radical Ricardo Colombi se trata de una maniobra realizada por "ineptos". "Abrir las compuertas es muy dañino y se producirá una gran inundación", advirtió.
Expertos en hidráulica explicaron a este diario que la única forma de atenuar el voluminoso caudal es regulando la actividad de apertura y cierre de compuertas entre Yacyretá e Itaipú. De todos modos, anticiparon que, aguas abajo, la inundación será inevitable.
Las zonas a que hacen mención los especialistas y las autoridades correntinas abarcan las ciudades de Itatí, Paso de la Patria, Ituzaingó y la propia ciudad capital de Corrientes.
El abrupto repunte del Paraná -que alcanzaba ya los cinco metros en varias localidades- es consecuencia de la bajante que experimentaba ayer el río Iguazú, lo que permitió que fueran rehabilitados parte de los paseos y miradores en las Cataratas. Hasta el martes la postal en el Parque Nacional era de características históricas, con niveles de caída de agua que superaban 5.000 veces las marcas habituales.
Pero el implacable avance del agua no daba tregua a los pueblos cercanos a arroyos, esteros y lagunas en los que escurre el Iguazú, que continuaban con evacuaciones y vías incomunicadas. En efecto, la transitada Ruta Nacional 12, que une Posadas con Puerto Iguazú, permanecía cerrada por el inmenso abrazo del agua a los puentes Paranaí, Pairay Guazú y Cuña Pirú.
Mientras Misiones mostraba ayer uno de los escenarios más comprometidos en materia de evacuados y zonas afectadas, Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe esperan para el sábado y domingo un impacto similar por la crecida del Paraná. Para esos días está previsto el pico máximo del caudal, que podría llegar a los seis metros. Por eso se extremaban anoche las tareas de evacuación preventiva en muchas poblaciones, especialmente las de la ribera. También se disponía el traslado de ganado vacuno a campos altos en Santa Fe y Entre Ríos, aunque en esta última provincia la crecida recién se sentirá en los próximos diez días. Desolador panorama en el Litoral, que podría ceder en no menos de 15 o 20 días, siempre y cuando no se produzcan nuevas lluvias en la cuenca alta del Paraná.


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