El conjunto industrial del este de Ucrania, sea la industria del carbón, del acero de Donetsk o las fábricas de turbinas de Járkov, siempre contó con Rusia, su principal cliente. "Rusia compra nuestro productos. Nuestra fábricas van a cerrar porque nadie las necesitará en Europa" si se rompen las relaciones con Moscú, se preocupa Lila, una ama de casa de 27 años. "Nuestros productos no son competitivos, la mitad de nuestros conciudadanos perderán su empleo", añade.
Los manifestantes prorrusos de la denominada "República soberana de Donestk", proclamada por los separatistas, temen las pérdidas de empleos y el cierre de fábricas y de minas, engullidas por los "empresarios alemanes".
Como la gran mayoría de los protestatarios, Katerina, de 51 años, empleada en una guardería, recuerda con nostalgia el pasado, cuando el este ucraniano era el orgullo industrial de la URSS.
Con el hundimiento del bloque soviético y la independencia de Ucrania en 1991, la región resultó duramente golpeada por la crisis. La región luchaba para adaptarse al sistema capitalista y muchas fábricas cerraron. Más de 20 años después, las perspectivas en esta región carcomida por la corrupción no parecen alentadoras.
"Vivíamos mejor con la URSS, había igualdad. La educación y la medicina eran gratuitas. Ahora, hay corrupción en todas partes", lamenta Katerina.
La escalada de las tensiones con Rusia, que siguió a la instalación de un Gobierno proeuropeo en Kiev tras la caída del régimen prorruso a finales de febrero de Viktor Yanukóvih, no se ve con buen ojo.
En enero, las exportaciones ucranianas a Rusia alcanzaron los 746 millones de dólares y las importaciones, los 1.460 millones de dólares, según cifras del Gobierno.
"Nuestro país no tiene serias dependencias en términos de bienes con Ucrania. Si se toman medidas restrictivas en la parte ucraniana, nuestras sociedades serán capaces de reemplazar enteramente estos bienes", estimó el ministro ruso de Industria y de Comercio, Denis Manturov.
Ucrania ya dejó de exportar equipamiento militar a Rusia, tras la absorción por parte de Moscú de Crimea y el despliegue, según la OTAN, de hasta 40.000 hombres en la frontera este.
"Nuestras relaciones serán congeladas hasta que haya una desescalada del conflicto", declaró Yuri Terechtchenko, jefe del gigante ucraniano de defensa Ukroboronprom. "Sí, vamos a sufrir pérdidas económicas, pero ¿es razonable equipar al ejército enemigo?", añadió.
"Mientras que tengamos las armas apuntándonos los unos a los otros, probablemente no será el mejor momento para hacer comercio", resumió Pavlo Cheremeta, ministro ucraniano del Desarrollo Económico.
Hasta ahora, no hay cifras oficiales sobre el número de empresas que cortaron los lazos con Rusia, pero los temores son palpables en el este.
"Oficialmente, nadie dijo nada. Pero nuestro jefes nos dijeron que trabajemos lo más rápido posible ahora porque puede que no haya más pedidos más adelante", asegura Alexander, de 32 años, técnico en una empresa de aviación en Járkov. "En nuestra fábrica, puede que el 70%, incluso el 80% de nuestros pedidos sean para Rusia. ¿Cómo ignorarlo? ¿Quién va a comprar nuestra producción?", se pregunta.
Los expertos están de acuerdo con señalar que efectivamente la mayoría de las tecnologías ucranianas, distribuidas a Rusia, no van a interesar a Occidente. Pero el país podría aprovechar la ocasión para modernizar su industria.
"Hay que enseñar de nuevo a la gente a tener más espíritu de iniciativa, a ser innovadores y hay que mejorar el marco legislativo, estima Oleksei Riabchin, economista de la Universidad Nacional de Donetsk.
| Agencia AFP |


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