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Narcos mexicanos atacan comisarías con granadas
Familiares de un hombre asesinado en un combate entre narcos lloran en el lugar del hecho en Culiacán, Sinaloa. Éste es el cuarto estado de México con más muertes a manos de narcos.
Más de 300 policías municipales de Zihuatanejo, popular destino turístico sobre la costa al norte de Acapulco, suspendieron su tarea luego de que el fin de semana desconocidos lanzaran granadas contra su cuartel.
En otro orden que también marca un creciente nivel de violencia narco, una caravana en la que transitaba en la noche del domingo José Reyes Baeza, gobernador de Chihuahua, un estado zurcado por el narcotráfico, fue baleada y ello ocasionó la muerte de un guardaespaldas.
Unas 5.600 personas murieron el año pasado en choques entre los carteles y las fuerzas de seguridad, que aumentaron desde que el presidente Felipe Calderón envió a unos 45.000 soldados y policías federales a diversos puntos del país. De los muertos, 500 fueron policías.
El sábado, un grupo de pistoleros lanzó dos granadas a la principal comisaría de Zihuatanejo, y aunque no hubo muertos en el atentado, los policías dicen que no están cubiertos ante un ataque fatal del mismo tipo. «Estamos viendo muchas cosas que no se vieron anteriormente, y bueno, aquí estamos nosotros para atender a la ciudadanía, pero necesitamos ampararnos con algo para nuestras familias en el caso que llegáramos a caer», dijo uno de los policías en paro.
Los policías quieren dialogar directamente con Calderón para solicitar mejores beneficios y un aumento a su sueldo, que ronda los 5.200 pesos (u$s 350) mensuales. Los asesinatos relacionados con el narcotráfico en México en los primeros 50 días del año se han elevado en un 146% respecto del mismo período de 2008 y ya totalizan 973 cadáveres, según un recuento publicado ayer por el diario El Universal.
Al 19 de febrero, el año pasado habían caído bajo las balas de los sicarios de la droga 395 personas, frente a las 973 de este 2009.
La ola de violencia sufrida por México desde 2006, tras la guerra declarada entre las autoridades y el narcotráfico, sumó hasta diciembre de 2008 cerca de 10.500 muertos, de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Los registros en México se emparentan con la situación que vivió la ciudad colombiana de Medellín durante los años más sanguinarios del capo Pablo Escobar, en la década de 1980.
El estado más violento sigue siendo Chihuahua, sede del cartel de Juárez, que registró en estos primeros 50 días del año 477 asesinatos, frente a los 2.206 de todo el año anterior. Entre los fallecidos hay ya 17 policías y militares, por los 90 uniformados del conjunto de 2008. La mayoría de los asesinatos tuvo lugar en Ciudad Juárez, colindante con El Paso (Texas, EE.UU.), donde la semana pasada fue asesinado el jefe de policía. En segundo lugar se sitúa el estado de Durango, que limita al norte con Chihuahua, con 77 muertos (273 en todo 2008). El tercer puesto en cantidad de asesinatos lo ocupa la ciudad de Tijuana, también fronteriza con EE.UU. y sede del cartel de los Arellano Félix, con 66 muertos (por 689 en todo 2008). Siguen el noroccidental estado de Sinaloa, sede del cartel del mismo nombre (65, por 950 en 2008), y el sureño Guerrero (62, por 241 el año pasado).
Agencias Reuters y EFE

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