Moreira, expresidente del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI, en el poder) es acusado de haber protegido a la banda criminal Los Zetas para borrar literalmente del mapa al pueblo de Allende. La matanza ocurrió en marzo de 2011 cuando dos miembros de la banda, Héctor Moreno y José Luis Garza, huyeron a Estados Unidos luego de que fueran acusados por sus superiores de robarse varios millones de dólares del tráfico de cocaína. En represalia, comandos armados de la organización realizaron durante varios días redadas y allanamientos en Allende y los pueblos vecinos, de donde ambos eran oriundos, llevándose a familias enteras para torturarlas y asesinarlas en la cárcel de Piedras Negras, que tenían bajo su control. Esto no hubiera sido posible sin el apoyo de las autoridades del Estado, coinciden expertos. Los cuerpos fueron desaparecidos en hornos crematorios, tal como lo documentaron medios mexicanos y estadounidenses.
Este episodio fue bautizado como "La Masacre de Allende" y fue el peor en los anales de la "guerra contra el crimen" lanzada por el entonces presidente Felipe Calderón en 2006, que hasta ahora ya dejó 151.000 muertos..
La abogada de los familiares, Denise García, acusó a los gobiernos de los Moreira -el actual, Rubén Moreira, es hermano de su antecesor- de perpetrar desapariciones forzadas por medio del Grupo de Armas y Tácticas Especiales, un cuerpo de élite del Gobierno del Estado. La masacre, que fue silenciada, alcanza matices mucho más dramáticos que el ocurrido con los 41 estudiantes desaparecidos en Iguala en 2014, por el que también se acusa de cómplice al entonces gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.
| Agencia ANSA y Ámbito Financiero |


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