8 de abril 2009 - 00:00

Necesitarían DNU para bono a bancos

Una fuerte reacción negativa generó entre los principales bancos el plan del Gobierno de colocarles un bono por u$s 1.000 millones para aprovechar la capacidad crediticia excedente que tienen las entidades.
Esta idea, que Ambito Financiero reveló el lunes, también tendría problemas legales: según un DNU que data de 2003 y fue ratificado por el Congreso, los bancos sólo pueden utilizar los depósitos en dólares para prestarles a empresas que generen divisas, por ejemplo las exportadoras. No podrían, en este caso, financiar al Estado.
Un fenómeno muy marcado que vivió el sistema financiero en los últimos meses fue el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera, en nada menos que u$s 1.000 millones en el primer trimestre del año, totalizando u$s 9.000 millones del sector privado (público y empresas).
El exceso de encajes que mantienen los bancos llega a u$s 4.500 millones, por lo que tanto en la Casa Rosada como en el Ministerio de Economía consideraron como una buena alternativa la emisión de un título para aprovechar parte de esa liquidez.
Las instituciones del exterior que asesoran al Gobierno, como sucede actualmente con el francés Lazard, sugieren que es preferible avanzar con un canje (siempre en términos voluntarios) de Boden 2012. Y que lo mejor es hacerlo cuanto antes, pensando en despejar el horizonte de vencimientos de deuda antes de las elecciones legislativas del 28 de junio.
El esquema consiste en recomprar en efectivo el cupón de interés y capital que vence a principios de agosto (a precio a convenir) y entregar un nuevo bono a más largo plazo por los vencimientos que caen entre 2010 a 2012. ¿Qué mejor para el inversor que cobrar antes de la elección y saber que se despeja el horizonte de deuda para los próximos años?, razonan quienes insisten con esta opción.
En la Secretaría de Finanzas, a cargo de Hernán Lorenzino, se manejan con dos hipótesis: no moverse hasta después de las elecciones, aprovechando que los próximos 60 días serán más favorables en términos de ingresos de dólares, o -por el contrario- apurar una emisión en el mercado. Esta última alternativa procura, justamente, reducir el nivel de incertidumbre sobre lo que puede suceder el «día después», es decir, el 29 de junio. Cuanto más bajos sean los compromisos de deuda después de esa fecha, menor será el margen de especulación que pueda registrarse en los mercados.
La colocación de un bono en dólares, por otra parte, difícilmente puede ser leída como voluntaria.

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