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Negocian reducción de tropas en Haití
Arturo Puricelli
Amorim, un paulista, fue canciller durante diez años, ejerció en la gestión de Lula y además había desempeñado el mismo cargo entre 1993 y 1995 con Itamar Franco. Es cierto que reemplazó a Nelson Jobim casi de apuro a principios de agosto porque su antecesor se fue de boca con críticas a colegas del gabinete que se hicieron públicas en el diario Folha de Sao Paulo. La elección de la presidente Dilma Rousseff es toda una señal a vecinos y al exterior. Amorim sintetiza los desafíos políticos de una potencia emergente que aspira a una silla en el Consejo de Seguridad que demandará compromisos militares, con territorio extenso en fronteras de cierta inestabilidad, lidera acuerdos regionales de cooperación militar y de integración de matrices de industrias de defensa, impulsa la prospección y exploración offshore que requiere protección naval disuasiva (buques y submarinos, incluido el nuclear en desarrollo), cierra asociaciones estratégicas con potencias (Francia) que abarcan asuntos militares y nucleares y emprende procesos de rearme -ahora en riesgo por recortes fiscales- basados en transferencia de tecnología de punta de terceros países en conjunción con su propia industria para la defensa. En ese marco Puricelli tentó a su colega durante un encuentro académico en San Pablo a fines de agosto, a sumar esfuerzos para acceder al campo satelital con una agencia espacial sudamericana, tener un lanzador y su carga útil desarrollada en común.
Amorim respondió que le parecía adecuada la idea y que contribuiría a la confianza mutua, pero que no era prioridad del ministerio a su cargo, sino de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Quizás se apresuró, no contaba con la totalidad de la información que se brindó el viernes último durante el Seminario Internacional «Presupuesto y Defensa en Sudamérica» que cerraron los ministros Puricelli y de Planificación Federal, Julio De Vido. El panelista Gustavo Sibilla, secretario de Planeamiento del Ministerio de Seguridad, exviceministro de Defensa, adelantó el plan basado en la sinergia entre los ministerios de Defensa, Seguridad y Ciencia y Tecnología. Utilizarán parte de la carga útil de tres satélites geoestacionarios en desarrollo por las empresas Arsat e Invap para la obtención de inteligencia por imágenes y de comunicaciones y de datos. Sorprendió al público el presunto avance del proyecto sobre el que también se refirió otro panelista calificado: Hugo Albani, subgerente general de Invap.
A diferencia del brasileño, que habla de «inversión», el funcionario político criollo no ha conseguido superar la connotación de «gasto» que atribuye a los recursos asignados por el Estado a la defensa. No es mera casualidad que la empresa Embraer esté peleando el rol de actor global en el negocio aeronáutico civil y militar, mientras que la ex Fabrica Militar de Aviones de Córdoba, ahora Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín, proyecta la construcción de un modesto aeroaplicador de pesticidas y fertilizantes. El convenio entre ambas empresas para fabricar piezas y componentes destinados a los aparatos que adquirieron Aerolíneas Argentinas y Austral aún no consigue arrancar.


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