28 de diciembre 2015 - 00:00

Nelson Valente ante una comedia de fracasados

Nelson Valente triunfó en Barcelona con “El loco y la camisa”, estrenada en Banfield. Ahora dirigirá “Jugadores”.
Nelson Valente triunfó en Barcelona con “El loco y la camisa”, estrenada en Banfield. Ahora dirigirá “Jugadores”.
Tras el sostenido éxito de "El loco y la camisa" (2009), creada para la Compañía Banfield Teatro Ensamble, aclamada en Barcelona y con cinco temporadas ininterrumpidas en Buenos Aires (vuelve el 18 de enero al Teatro El Picadero), su autor Nelson Valente dirigirá en la misma sala una obra del dramaturgo catalán Pau Miró. Se trata de "Jugadores", una comedia negra cuyo estreno está previsto para el próximo 8 de enero. Integran el elenco Roberto Carnaghi, Daniel Fanego, Luis Machín y Osmar Núñez. "Lo que más me entusiasmó de este proyecto es el elenco", admite Valente. "Son actores muy grosos y juntos pudimos trabajar a fondo los vínculos que unen a estos cuatro fracasados que se reúnen a jugar al póker". Dialogamos con él:

Periodista: ¿En qué fracasaron?

Nelson Valente:
Cada uno, por distintos motivos, se ha caído del sistema. Fanego, el anfitrión, es un profesor al que suspendieron por golpear a un alumno que lo quiso sobrar. Vive en una casa desmantelada con las cenizas de su padre. Carnaghi es un peluquero desocupado, que a falta de clientes le vendió el negocio a las nuevas generaciones. Sospecha que su esposa lo engaña y no quiere decirle que perdió su negocio por temor a que lo abandone. Núñez interpreta a un actor cleptómano que roba en los supermercados, y Machín a un sepulturero enamorado de una prostituta que, después de su servicio, le cuenta historias de Ucrania. Todos son medio chantas, se pueden traicionar o robar plata entre ellos, pero también son solidarios y en esta ocasión se reúnen porque van a ir a declarar a un juzgado a favor del profesor.

P.: El autor dijo haberse inspirado en la gran crisis que vivió España en 2011. En la obra se habla mucho de dinero y de la pérdida de empleo.

N.V.:
Nosotros la hemos limpiado un poco para sacarla de ese contexto y para desarrollar un conflicto más humano y universal. Se trata de cómo llega uno a los 50 ó 60 años en esta sociedad capitalista, que es bastante parecida en todo el mundo. En la obra los personajes no tienen nombre y sus papeles están definidos por la profesión. Es interesante cómo esta sutileza del autor los corrió del realismo.

P.: ¿Qué incidencia tiene el tema de la ludopatía?

N.V.:
Me resultó muy revelador un comentario que hizo la actriz Rita Cortese en un reportaje reciente. Dijo: "Frente al juego no existe la muerte y no existe el amor". Eso se ve en la obra, estos hombres buscan situaciones de riesgo que los hagan sentirse vivos. Jugar tiene que ver con eso. Uno de ellos describe "ese momento de adrenalina en que nos jugamos la vida o nuestro destino antes de dar vuelta la carta que te salva o te hunde". Esa sensación se extiende a lo largo de la obra porque luego encaran un plan muy riesgoso para recuperarse económicamente y volver al sistema.

P.: ¿Qué tema se oculta detrás de todas estas peripecias?

N.V.:
Yo creo que la obra habla de la Ley del Padre, representada por el padre del profesor que después de muerto sigue muy presente y de alguna manera sigue mandando. Aunque ellos ya son tipos grandes, se comportan como adolescentes jugando diferentes juegos. Como no se terminaron de definir entonces asumen roles. También es lindo ver que ellos siempre están a punto de animarse a vivir plenamente o a decirse la verdad. Uno querría traerlos de vuelta a la vida correcta... pero ellos son jugadores. Ahí reside su rebeldía.

P.: ¿Cuáles son sus próximos planes ahora que entró en el circuito comercial?

N.V.:
En lo inmediato, tengo ganas de hacer otra obra mía en el departamentito de Banfield en el que montamos "El loco y la camisa" y luego llevarla al teatro. Además, tenemos mucha actividad en el Complejo Cultural Banfield Teatro Ensamble. Cada semana hacemos una nueva producción temática de dos números, porque tenemos un público habitué.

P.: ¿Cómo llegó a Barcelona una obra que sólo se ofrecía en el sur del conurbano bonaerense?

N.V.:
En 2011 mandamos material a un festival. Nos invitaron y viajamos a Barcelona con mucho miedo, pensando que la obra no iba a funcionar fuera de Banfield. Pero después nos invitaron 5 veces más, porque habla de un tema universal que es la resistencia a la verdad dentro de una familia. Cuando dirijo mi principal preocupación es mostrar en el escenario algo que tenga que ver con la vida.

Entrevista de Patricia Espinosa

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