Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, destituyó ayer al ministro de Defensa, una decisión que provocó protestas masivas, después de que Yoav Gallant dijera que el Gobierno debería retrasar el avance de un controvertido plan para reformar el sistema judicial del país.
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Netanyahu agravó la crisis al despedir a un ministro díscolo y estallaron duras protestas
El titular de Defensa Yoav Gallant había pedido al premier que diera marcha atrás con su reforma judicial. Anoche se vivieron momentos de tensión cuando una multitud intentó romper la valla de seguridad instalada en la vivienda del mandatario.
Tras la noticia de la destitución, decenas de miles de personas, muchos de ellos ondeando banderas israelíes azules y blancas, tomaron las calles de Tel Aviv y Jerusalén. La multitud se congregó frente a la residencia de Netanyahu en Jerusalén, llegando en un momento dado a romper un cordón de seguridad.
Unos tres meses después de su toma de posesión, la coalición nacionalista-religiosa de Netanyahu se ha visto sumida en una crisis a causa de las amargas divisiones puestas de manifiesto por sus planes de reforma judicial.
“La seguridad del Estado no puede ser una carta en el juego político. Netanyahu ha cruzado una línea roja”, afirmaron en un comunicado conjunto los líderes de la oposición, Yair Lapid y Benny Gantz.
Al anunciar la destitución de Gallant, la oficina de Netanyahu no nombró a un sustituto ni dio más detalles. “El primer ministro Benjamin Netanyahu decidió destituir de su cargo al ministro de Defensa Yoav Gallant”, señaló.
Gallant, del partido derechista Likud de Netanyahu, rompió filas el sábado al instar públicamente al primer ministro a suspender la legislación.
Dijo que las protestas en todo el país contra la reforma judicial, que han incluido un número creciente de reservistas militares, también estaban afectando a las fuerzas regulares y socavando la seguridad nacional.
Poco después de la destitución, Gallant, de 64 años, escribió en Twitter: “La seguridad del Estado de Israel siempre ha sido y será la misión de mi vida”.
El proyecto apunta a darle más control a los políticos y reducir el papel de la Corte Suprema, y ha sido cuestionado por los principales aliados de Israel, como Estados Unidos. Críticos de la iniciativa advierten que pone en peligro el carácter democrático del país.
Netanyahu y sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha la defienden al apuntar la necesidad de equilibrar las fuerzas entre los políticos electos y el tribunal, a la que consideran politizada.
La reforma también le daría al Parlamento la potestad para anular fallos en momentos en que el premier es investigado por corrupción.
Cuando los manifestantes salieron a la calle, la policía utilizó carros hidrantes para alejarlos de la residencia de Netanyahu, mientras que en Tel Aviv, donde cientos de miles de personas han protestado desde principios de año, los presentes encendieron una gran hoguera en una ruta principal.
El cónsul general de Israel en Nueva York dijo que dimitía por el despido de Gallant.
Algunos de los socios de la coalición de extrema derecha de Netanyahu habían pedido la destitución de Gallant, pero otros parlamentarios del Likud han respaldado su petición de detener las reformas.
El Parlamento israelí tiene previsto votar esta semana un componente central de la reforma judicial, que modificaría la forma en que se designan los jueces.


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