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Netanyahu y Obama, con menos química que nunca
Desde que volvió al poder, el jefe de Gobierno israelí se despierta cada mañana con una filtración, normalmente negativa, procedente de Washington. Casi siempre el Haaretz, el diario israelí más crítico con Netanyahu. El primer torpedo de Obama impactaba en el flanco más débil de Bibi: la solución de dos Estados, una fórmula que desechaba y la mayoría de los israelíes apoyaba.
Colonias
Tras una incesante presión, Netanyahu cedió y por primera vez aceptó -con condiciones- dicha solución. El segundo torpedo, las colonias. Obama sostiene que la mayoría de israelíes avala una retirada de Cisjordania a cambio de un acuerdo de paz y la normalización de relaciones con todos los países árabes y musulmanes. Los israelíes no perdonarían a Netanyahu que, por mantener unas cuantas colonias en tierras palestinas, Israel se quedara sin adquirir cazas de combate estadounidense o, lo que es peor, sin el apoyo de EE.UU. frente al Irán nuclear.
Obama sabe también que puede apretar a Netanyahu en ambos temas sin provocar el enojo de congresistas o de sus electores judíos que lo votaron en masa.
Netanyahu contraatacó. Aunque sea a ojos israelíes, que es lo que realmente le da votos. Dos diarios (Yediot Ajaronot y Maariv) publicaron el domingo en portada la exigencia de Obama de frenar el proyecto de las 20 casas en Jerusalén Este, al lado de la sede central de la Policía israelí.
Conocedor de que hay consenso israelí sobre Jerusalén, a la que ven como «capital indivisible», Netanyahu promovió el duelo, leyendo un rotundo comunicado de rechazo. Por primera vez, pudo hacerse «el duro» ante Obama en público.
«¿Qué se cree? Que yo, tras haber construido 20.000 casas en Har Joma en Jerusalén, frenaré ahora la construcción de 20 casas nuevas en la capital eterna de Israel? Me sorprende porque ya le dije a Obama en Washington que no aceptaría ninguna limitación en la construcción en Jerusalén», dijo un envalentonado Netanyahu en una reunión con sus cinco principales ministros.
Con todo, el mandatario huye de una grave crisis con Obama. No olvida que el primer ministro y uno de sus mentores, Isaac Shamir, perdió las elecciones (92) entre otras cosas por las malas relaciones con el presidente George Bush. El propio Netanyahu fue derrotado en el 99, entre otras razones, por sus encontronazos con Clinton.


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