Ni balances ni macro, fue un “ex” pesimista

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Hasta las dos de la tarde, un mercado chato como pocas veces, con un volumen que se iba esfumando/achicando a medida que pasaban las horas. A partir de ahí, los precios parecieron tomar un ascensor y para cuando sonaba la campana de cierre avanzando el 1,11% el Dow se estacionaba en 8.711,82 puntos. En un principio, ni los datos del sector laboral (pedidos de seguro de desempleo y personas bajo dicho seguro) que fueron sensiblemente mejores que lo esperado, ni los buenos resultados que el JPMorgan anunció en la mañana alcanzaron para entusiasmar a los inversores. De hecho, el sector financiero terminó la rueda el 0,2% abajo, llegando a retroceder un 2% en lo peor de la jornada. Revisando los papeles que marcaron la suba, fue claro que el movimiento lo lideraron los papeles tecnológicos (el NASDAQ se anotó siete ruedas consecutivas en suba, la seguidilla más larga en lo que va del año), sin dudas influidos por los favorables balances que tras el cierre difundieron Google y especialmente IBM, mientras en el Dow el sitial le tocó a General Electric, que hoy difunde su balance (junto al BofA -la mayor baja del Dow- y el Citigroup). Con el petróleo durante la mayor parte de la jornada del lado perdedor, para finalizar con una suba del 0,8% en consonancia con la mayoría de los commodities no fue casi hasta el cierre que las empresas vinculadas a las materias primas aportaron a la suba.

A simple vista es claro que nada de esto explica que pasáramos tan nítidamente de un mercado neutro a una suba. Para ello debemos apuntar a las declaraciones de las 14 hs. de Nouriel Roubini, uno de los "bajistas" más consuetudinarios, sobre que "la caída libre de la economía se ha detenido", "vemos una luz al final del túnel y por una vez no es la de un tren que viene sobre nosotros", etc. ¿Tendrá razón?

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