Ni Boudou ni Moreno: el hombre fuerte en Economía es Aníbal

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La principal conclusión que obtuvieron los funcionarios presentes en la reunión de ayer del remozado «comité de crisis» es que en el futuro, ni Amado Boudou ni Guillermo Moreno serán los hombres fuertes del Gobierno.

La persona que, advirtió ayer, debe ser la referencia de cualquier política oficial, además obviamente de Cristina de Kirchner y Néstor Kirchner, será Aníbal Fernández. Así quedó en claro durante las casi dos horas de reunión de ayer del comité, donde las expectativas estaban puestas en que si el secretario de Comercio Interior aceptará obedecer las indicaciones del ministro de Economía.

Que Fernández ordenará hacia delante los movimientos de los dos funcionarios, y tanto Boudou como Moreno tendrán que moverse bajo su órbita. Al menos esto es lo que quiso demostrar ayer el jefe de Gabinete. Según trascendió, no habría problemas en el caso del titular del Palacio de Hacienda, pero se descartaba que Moreno hará sus consultas a Olivos para saber cómo continuar.

Para demostrarle al secretario de Comercio Interior que puede confiar en él, si es que se encuadra, Fernández dio al finalizar el encuentro en la sede del Ministerio de Producción de Débora Giorgi, y ante la prensa, la noticia que Moreno esperaba. «Nunca estuvo analizada una cosa semejante», dijo el jefe de Gabinete al salir del evento y ser consultado sobre si se le había pedido la renuncia al secretario. Este dato, más la invitación a seguir participando del comité enviada por la jefatura de Gabinete, le dieron la pauta a Moreno que continuará, al menos por ahora, perteneciendo al Gobierno.

Sin embargo, Fernández intentó también dejarle en claro que su situación, y su libertad de movimiento dentro del Ejecutivo cambiaron; y que desde ahora tendrá que manejarse bajo sus indicaciones. «Que se olvide de Boudou, el encargado de darle órdenes será Fernández», explicaban ayer a este diario otros integrantes del comité, participantes del encuentro de ayer.

El propio jefe de ministros intentó dejarle en claro al secretario el nuevo esquema, cuando le indicó el lugar donde debería sentarse (justo en la cabecera frente a él), y los temas sobre los que cada lunes deberá informarle; además de señalarle, frente al resto de los invitados, algunos límites que «todos los presentes» tendrán que respetar. Obviamente el mensaje estaba dirigido hacia el secretario, ya que el resto de los participantes cruzaba miradas cómplices.

Al Ministerio de Producción concurrieron ayer, además de Fernández, Boudou, Moreno y Giorgi; el ministro de Trabajo Carlos Tomada; la titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont; el nuevo responsable de la ANSES, Diego Bossio; el jefe de Gabinete de Producción, Horacio Cepeda, y el subdirector general de Fiscalización, Horacio Curien. Más tarde, y por un llamado de Aníbal Fernández, se sumó el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.

Todos fueron cumpliendo las órdenes del jefe de Gabinete, y tuvieron un espacio para hablar sobre la marcha del temario que el comité venía desarrollando hasta ahora. Como para demostrar que está al tanto de la situación, sobre cada una de las exposiciones de los funcionarios, el reemplazante de Sergio Massa hacía comentarios, con alguna que otra crítica. Incluso avanzó sobre criterios económicos y productivos, recordando que en algún momento (durante el Gobierno de Eduardo Duhalde) fue ministro de la Producción «en momentos de una crisis más importante que la actual», según deslizó.

La reunión comenzó pasadas las 10.30, lo que le sirvió al jefe de Gabinete para avanzar en la primera reprimenda: «Por favor, sean más puntuales el próximo lunes», dijo firme el organizador.

Dos horas duraron las exposiciones y comentarios del jefe de Gabinete (no hubo en realidad debate) y pasadas las 12.30 Fernández despidió a los presentes. «Yo les informaré sobre la agenda de la próxima reunión», fue el último mensaje hacia el resto del comité.

Luego, en breves declaraciones a bordo del vehículo en el que se retiró, señaló que el de ayer fue sólo un encuentro de «trabajo» y aclaró que no iba a dar «definiciones».

Carlos Burgueño

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