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Ni la escalada del petróleo podrá salvar una economía arrasada
• EL PAÍS SE HUNDE EN LA HIPERINFLACIÓN Y LA RECESIÓN
Analistas del sector no descartan que llegue a 100 dólares para fin del año que viene. Un presente de default, depresión productiva y alta pobreza.
PROTESTAS EN AMÉRICA. El exilio venezolano protestó ayer en varias capitales de América Latina y en Miami en contra de las elecciones presidenciales, denunciándolas por fraudulentas. En Buenos Aires (arriba) se reunieron en las escalinatas de la Facultad de Derecho y también frente a la embajada venezolana
En Bogotá se registró la más multitudinaria de estas manifestaciones antichavistas. "Yo no voto en dictadura" y "¿Quiénes son los terroristas", fueron algunos de los lemas.Como parámetro baste señalar que el recorte de producción combinado de toda la OPEP a febrero último alcanzaba a 340.000 barriles por día, una cifra que se explica totalmente por lo que pasa en Venezuela.
Esto resulta ilustrativo: países que dependen del mismo recurso se benefician de una suba de precios dada, entre otros factores, por un recorte general de la extracción sin tener que reducir esta en lo absoluto. Basta y sobra para eso con lo que Venezuela se hace a sí misma.
"El aumento del precio no está beneficiando al país porque no exportamos lo suficiente. Somos el único al que le ocurre eso", explicó Guerra.
"Creo que vienen tiempos más difíciles todavía porque los bonistas pueden pedir acelerar el pago de los títulos ('defaulteados') y ConocoPhillips puede seguir embargando activos en el exterior", completó.
Pero el desquicio no es solo petrolero. "La variable más difícil es la hiperinflación. Y mientras no logran controlarla, algo que solo se puede hacer con un cambio del modelo controlador que la ocasiona, será imposible estabilizar el dólar. Las distorsiones solo se reafirman y refuerzan", añadió León ante la consulta de Ámbito Financiero.
El Banco Central, encargado de difundir la evolución de la inflación, simplemente discontinuó sus informes desde hace dos años, pero la magnitud del desastre se observa de manera más o menos directa. Así, la evolución de los precios que divulga la Asamblea Nacional controlada por la oposición arrojó un 2.616% en 2017 y un 897,2% solamente entre enero y abril últimos. En tanto, el Fondo Monetario Internacional proyectó para el año un escalofriante 13.000%.
En tanto, el dólar oficial, que rige las importaciones, subió un 175% entre febrero y el mes pasado, cuando cotizó a casi 70.000 bolívares, una emergencia que explica la aguda escasez de alimentos, remedios y otros productos de primera necesidad. El paralelo, en tanto, ya vuela cerca del millón de bolívares.
Siempre según el FMI, el Producto sufrirá este año una retracción del 15%, lo que totalizaría un 40% en los últimos cuatro años de recesión.
Por último, de acuerdo con un estudio de varias universidades la pobreza trepó en 2017 a un 87% y desde 1999 el número de emigrantes alcanza a entre 3 y 4 millones, la mayor parte de los cuales abandonó el país en los últimos cuatro años de vacas flacas.
Salir del infierno le va a demandar a Venezuela mucho más que petróleo caro.


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