13 de septiembre 2013 - 00:00

NIXON CONTRA ALLENDE: Top secret/ Sensitive/ Eyes only

La legislación norteamericana permite, cada cierto tiempo, desclasificar documentos de sus diferentes dependencias. La fallecida periodista chilena Patricia Verdugo publicó en 2003 el valioso libro “Salvador Allende - Cómo la Casa Blanca provocó su muerte”, que, sobre la base de registros de la CIA, da cuenta de un plan elaborado por Richard Nixon para derrocar al socialista. A continuación, párrafos esclarecedores de la estrategia trazada por el mandatario republicano y su ladero Henry Kissinger.

NIXON CONTRA ALLENDE: Top secret/ Sensitive/ Eyes only
Los archivos desclasificados revelan que Nixon dijo a su gabinete que había decidido "hacer todo lo posible para dañar a Allende y hacerlo caer". Lo dijo cuando Allende llevaba sólo dos días en el Gobierno. Tras dos reuniones de emergencia del Consejo de Seguridad Nacional, cuando Allende completaba apenas cinco días en La Moneda, el 9 de noviembre de 1970, el todopoderoso asesor Henry Kissinger repartió el Memorándum de Decisión N° 93. Subject: Policy towards Chile. Política hacia Chile. Top Secret/Sensitive/Eyes only. Sólo podían verlo, ni siquiera copiarlo o tomar apuntes sobre su contenido, el secretario de Estado, el ministro de Defensa, el director de la CIA y el director de la Oficina de Preparación de Emergencias. Veamos sus párrafos clave:



El Presidente ha decidido que 1) la postura pública de los Estados Unidos será correcta pero fría, para evitar darle bases al Gobierno de Allende que le permitan concitar apoyo interno e internacional para la consolidación del régimen; pero que 2) los Estados Unidos maximizarán las presiones sobre el Gobierno de Allende para impedir su consolidación y limitar su capacidad de implementar políticas contrarias a los intereses de Estados Unidos y del hemisferio.



Deben emprenderse vigorosos esfuerzos para asegurar que otros gobiernos de América Latina entiendan la oposición de Estados Unidos a la consolidación de un Estado comunista en Chile, hostil a los intereses de Estados Unidos y otras naciones del hemisferio, y empujarlos a adoptar una postura similar.



Deben establecerse consultas privadas con gobiernos importantes de América Latina, particularmente Brasil y Argentina, para coordinar esfuerzos en contra de iniciativas de Chile que pueden ser contrarias a nuestros intereses mutuos. En pos de ese objetivo, deben incrementarse los esfuerzos por establecer y mantener estrechas relaciones con líderes militares amistosos en el hemisferio.



Deben adoptarse acciones para excluir, en todo lo posible, otras ayudas financieras o garantías para la inversión privada norteamericana en Chile incluyendo el Programa de Garantía de Inversiones o las operaciones del Eximbank.



Se debe ejercer máxima influencia sobre instituciones financieras internacionales para limitar créditos u otras ayudas de financiamiento a Chile (los esfuerzos en tal sentido deberían coordinarse con otras naciones amigas).



No deberá hacerse ningún nuevo acuerdo bilateral de ayuda con el Gobierno de Chile (los programas humanitarios o de agencias sociales privadas serán analizados caso por caso).



El presidente decidió que el director de la Oficina de Preparación de Emergencias haga un estudio acerca de las posibles conductas del mercado mundial del cobre, los stocks disponibles y otros factores que puedan afectar el mercado del cobre chileno.



El presidente también ordenó que el Grupo de Revisión de Alto Nivel (Señor Review Group) se reúna mensualmente, o con mayor frecuencia si es necesario, para considerar asuntos específicos dentro del marco de esta postura general. (...) Para facilitar este proceso, el presidente ha dispuesto la formación de un Grupo de Trabajo ad-hoc. Inter-Agencias, conformado por representantes de las Secretarías de Estado y de Defensa, el director de la CIA y el asistente del presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, para preparar opciones de cursos de acción específicos y planes de acción.



Firmado: Henry Kissinger




Pocos días después, el 17 de noviembre de 1970, Kissinger hizo otro resumen para el presidente Nixon, donde delineó los cinco puntos clave de la guerra "encubierta" contra el presidente Allende. También está marcado como Top Secret/Sensitive/Eyes only.



1.- Acción política para dividir y debilitar la coalición de Allende.

2.- Mantener y ampliar contactos con militares chilenos.

3.- Ofrecer apoyo a grupos y partidos políticos opositores no marxistas.

4.- Ayudar a ciertos periódicos y utilizar otros medios de comunicación en Chile que puedan criticar al Gobierno de Allende.

5.- Utilizar medios de comunicación seleccionados (en América Latina, Europa y otras partes) para destacar la subversión del proceso democrático de parte de Allende y la intervención de Cuba y la Unión Soviética en Chile.



Firmado: Henry Kissinger




Dos días después de que Kissinger redactara esta síntesis ocurrió una crucial reunión entre el "Doctor K" y los jefes de la CIA, con el objetivo de examinar propuestas para potenciar las acciones encubiertas en Chile. Los archivos revelan que William Broe, jefe de la División Hemisferio Occidental, propuso que la CIA inyectara dólares en los sectores "más moderados" de la Unidad Popular. Y Kissinger reaccionó diciendo que había que hacer todo lo contrario. Porque si Allende "se presentaba como un moderado, ¿por qué no apoyar a los extremistas?". En la pauta de Kissinger, para esa reunión, se estipulaba que fortalecer a los grupos extremistas "destruiría el juego de Allende" por mantener una "imagen moderada y respetable".

En esa misma reunión, Kissinger recordó a la CIA que el objetivo de mantener y ampliar contactos con militares chilenos "no es sólo para recabar inteligencia, sino también en función de una potencial acción futura". Incluso, Kissinger estaba preocupado de detalles muy prácticos como conseguir dinero chileno para financiar las acciones. ¿La razón? Allende -especuló no sin razón- podría decretar controles sobre monedas extranjeras, y no quería excusas de ese tipo, para justificar después "no poder realizar las acciones deseadas".

* * *

La CIA, paga... El Mercurio, cobra

La CIA utilizó a la transnacional ITT como enlace para entregar las remesas de dólares a El Mercurio. Un documento desclasificado (memocon, memorando de conversación) da cuenta de lo hablado entre el agente Jonathan Hanke y un ejecutivo de la ITT, Hal Hendrix, con fecha 15 de mayo de 1972. Hendrix le aseguró a la CIA que los depósitos, por cien mil dólares cada uno, se estaban haciendo puntualmente. "Él me dijo que el dinero para el grupo Edwards pasaba por una cuenta en Suiza", informó el agente Hanke a sus superiores.

El ejecutivo de la ITT que dio esta información a la CIA era de su plena confianza. Porque el periodista Harold Hendrix -Hal para sus amigos- tiene en su currículo algo más que el premio Pulitzer 1963 por sus impactos periodísticos al informar de la crisis de los misiles en Cuba. Su muy especial relación con la CIA le permitió informar sobre la caída del presidente dominicano Juan Bosh un día antes de que ocurriera, así como supo antes que nadie -ese mismo año '63- de las supuestas conexiones del asesino del presidente Kennedy con la URSS y Cuba. En la plana ejecutiva de la ITT, por tanto, había al menos dos hombres estrechamente ligados a la CIA: el ex director John McCone que actuaba en Estados Unidos y el periodista Hendrix, destinado a Chile.

¿Por qué hubo que pagarle a El Mercurio a través de la cuenta suiza de la que habló Hendrix? ¿No estaba dispuesto su propietario, Agustín Edwards, a hacer su parte e el complot sin previo pago? La respuesta la dio el informe de la Comisión Church: Edwards había convencido a Nixon de que el gobierno de Allende estaba tratando de clausurar sus diarios por la vía de hacerlos quebrar, quitándoles la publicidad estatal.

Y ya que la libertad de prensa es un componente clave de una democracia, es imprescindible destacar que el gobierno de Allende la respetó hasta el último día. Diarios, revistas, radios y canales de televisión fueron libres portavoces de las distintas tendencias políticas. En líneas gruesas, el gobierno contaba a su favor con 10 diarios y 36 radios, mientras que la oposición tenía 54 diarios y 98 radios. La televisión, por ley, estaba en manos de las universidades y había un canal estatal. Para asegurar el pluralismo político y la libertad de prensa, se dictó una ley -en enero de 1971- que otorgaba a todos los partidos políticos acceso a todos los medios de comunicación estatales. El Estado no podía expropiar ningún medio de comunicación, a no ser que contara con la aprobación de las dos cámaras del Parlamento. Nadie podía ser procesado por expresar una idea política. Esta realidad fue corroborada por el Informe Church: "De hecho, la prensa mantuvo su libertad de expresión durante los años del período Allende".

El informe del Senado estadounidense anota esta contradicción dado que una Estimación Nacional de Inteligencia (ENI) de agosto de 1971 decía que el gobierno allendista estaba tratando de controlar la prensa, "pero agregaba que El Mercurio había logrado mantener su independencia". Y un mes después de ese informe de Inteligencia, de septiembre del '71, el Comité 40 aprobó la entrega de setecientos mil dólares..."para mantener a El Mercurio a flote".

Para la CIA, si duda, la cadena de diarios de Edwards conformaba al actor más importante sobre el escenario del complot para socavar la democracia chilena y eliminar al presidente Allende. Estaban, además, los otros medios opositores y las agencias de noticias Associated Press (AP) y United Press International (UPI).

-Nosotros compramos la radio Portales y pasamos plata para la revista Qué Pasa- asegura el entonces presidente de la SOFOFA, Orlando Sáenz, al hacer el recuento del uso de los dólares que se depositaban en las cinco cuentas extranjeras.



El poder de El Mercurio

Tras la desclasificación de documentos, en el año 2000, El Mercurio negó toda conexión económica y editorial con la CIA en los tres años de gobierno del presidente Allende.

En ese lapso, Agustín Edwards, propietario del imperio periodístico, vivió en Estados Unidos. Era accionista de la poderosa Pepsi Cola. Gozaba de la amistad del presidente de la empresa -Donald Kendall-, quien lo nombró presidente de una filial que fabricaba snacks. En Chile, dos de sus hombres de confianza ocuparon la presidencia de El Mercurio en esos años: FernandoLéniz y Hernán Cubillos; ambos fueron luego ministros de la dictadura. 58

Léniz desmiente los documentos desclasificados afirmando que hubiera sido imposible incluir más de un millón y medio de dólares en la contabilidad, teniendo encima a los inspectores de Impuestos Internos. No se refirió a la cuenta suiza develada por Hal Hendrix, alto ejecutivo de la ITT. Quizás no se haya enterado de su existencia. El entonces subdirector del diario Arturo Fontaine, declaró:

Claro que fuimos la oposición más poderosa contra Allende, pero por convicciones propias y por la opinión pública que mueve al diario, no por ser una marioneta de la Agencia de Inteligencia.

El tema sigue siendo tan espinoso para El Mercurio que, tres décadas después en el año 2000 se ejercieron presiones sobre la televisión pública chilena (TVN) para que no se transmitiera un reportaje sobre la intervención de la CIA en Chile. El reportaje sin embargo, se puso en pantalla y El Mercurio aseguró luego que su propósito era "escandalizar" a los chilenos mostrándolos como "marionetas" en manos extranjeras. Acto seguido, se desencadenó una fuerte presión para obtener la renuncia del director de prensa de TVN, lo que derivó, finalmente, en la salida del director ejecutivo del canal, un personero designado por el presidente de la República. ¡Así de fuerte es el poder de El Mercurio aún hoy en Chile, a pesar de ese pasado que lo condena y desprestigia!

En todo caso para completar el cuadro de situación de la prensa señalemos que el ambiente de los medios de comunicación fue fiel reflejo del caótico cuadro que el Proyecto Fubelt se había propuesto crear en el país. Entre acciones y reacciones entrado el año 1972, y al ritmo que imponía la crisis política y social, los ánimos se caldearon y polarizaron en los extremos. La pugna fue de tal magnitud que, como estableció el informe chileno de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig, 1991), en muchos medios escritos se buscaba la destrucción del adversario: "Presentada así, en ambos extremos, la figura del enemigo político como despreciable, su aniquilamiento físico parecía justiciero, si no necesario, y no pocas veces se llamó a él abiertamente".



NOTA

58 El empresario Fernando Léniz fue ministro de Economía desde octubre de 1973, a la edad de cuarenta y seis años. Hernán Cubillos, ex oficial de la Armada, ocupó la cartera de Relaciones Exteriores hasta que -en 1980- Pinochet lo responsabilizó por su frustrado vieja a Filipinas. Estando en pleno vuelo sobre el Pacífico, el dictador Marcos anunció que no lo recibiría en Manila.

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