El segundo round del año, finalizó con los inversores casi al borde del "knock out". Después de un derrumbe de tres meses deberíamos estar acostumbrados a bajas como el 6,26% que experimentó ayer el Merval -la quinta mayor baja de las ultimas sesenta ruedas- cerrando en 8.123,7 puntos, pero con el 14% que venía ganando desde el 15 del mes pasado, muchos se "auto-convencieron" que lo mejor había llegado, que se adelantaba el cambio presidencial, que habría acuerdo con los buitres, etc. No sabemos si algo de esto ocurrirá o no, pero tampoco nos cierra totalmente la idea de adjudicar el derrumbe solo a la baja del precio del petróleo y el consiguiente desplome de Petrobras, Tenaris e YPF. Es que si bien la primera de ellos lideró las mermas perdiendo el 10,8%, quienes le siguieron fueron Polledo (-10%), PESA (-8,87%) Dycasa (-8,44%) y el Banco Río (-7,4%), en una jornada con 5,4 mermas por cada suba, y un volumen en acciones 26% inferior al promedio de diciembre. Por otro lado los mercados emergentes perdieron en masa el 1,78%, la Bolsa brasileña el 2,05% y las petroleras cotizantes en los EE.UU. el 3,99%, todos valores inferiores a los del derrumbe argentino. Una pista a porque el malestar local (o el componente local) fue mucho mayor que el extranjero, la puede dar el paralelismo entre la petrolera argentina y la brasileña, envuelta en un escándalo de corrupción, pero defendida con garras y dientes por un gobierno argentino. "Sooner or later, reality bites" (más tarde o más temprano, la realidad muerde).
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