“No es fácil hacer una comedia en la España de hoy”

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En persona, Cesc Gay resulta ser más franco y animoso que en sus películas. Así al menos se mostró en el reciente Pantalla Pinamar, donde tuvo lugar la presentación de "Una pistola en cada mano", comedia sobre cuarentones y cincuentones que se estrena mañana en el país, y que habla de las recurrentes crisis afectivas que se producen en esas edades. Aquí, algunos de sus comentarios: "Los amigos me critican falta de imaginación, reclaman que hago terapia escribiendo lo que ellos dicen. Esta vez quise hacer una comedia, y para eso aproveché material de 'En la ciudad' que no usé en su momento porque sonaba muy gracioso y esa era una película contenida. Ahora me dicen que no es una comedia 'al uso'".

Dividida en varias secuencias independientes, en cada una de las cuales se produce el cruce entre dos personajes que mantienen vínculos sentimentales o amistosos, la nueva película del director de "Krámpack" y "Ficción" busca abordar con humor ciertas debilidades del varón. La mencionada "Ficción" ganó en el Festival de Mar del Plata 2006, donde él estuvo presente, y "V.O.S. (versión original subtitulada)", otro de sus largometrajes, el premio al mejor guión en el mismo festival, en 2009.

En Pinamar, dijo sobre sus personajes. "A cada actor le daba su parte, evitando a los representantes. Pero el de Javier Cámara se consiguió el guión entero y me salió pidiendo un personaje distinto al que yo pensaba. Tuve que atenderlo. ¡Imagínense si todos me pedían algo parecido! Bueno, en verdad, también escribí a medida los personajes de Candela Peña y Eduard Fernández, este último porque es un pesado que siempre me está pidiendo algún papel. Pero conviene escribir pensando en los personajes y no en determinado actor, porque los actores no son fieles, luego te abandonan", bromeó, y agregó: "Entre todas las carencias masculinas, la que más quería tratar era el orgullo. A todos los actores les daba la misma pauta de interpretación: `Imagínate que eres un boxeador y te están matando a golpes, pero sigues ahí, de pie, orgulloso. El hombre no quiere perder, le cuesta mucho pedir ayuda y dejarse ayudar. Y esas características eran cómicas de por sí.

Sobre los argentinos en el elenco contó: "A Ricardo Darin me pareció interesante darle el personaje de un hombre débil, distinto de los habituales. Y de Leo Sbaraglia me sedujo su sonrisa triste, una buena sonrisa triste. Son actores tan potentes y versátiles. La generosidad con la que aceptaron un proyecto tan peculiar del cual sabían poco y nada, les gustó el desafío y eso fue muy intenso. Esta fue una película de amantes, corta, intensa y tiene ese nervio. Creo que el actor está muy bien cuando es instintivo, cuando no piensa tanto". "Ensayábamos cada parte intensamente una sola semana, es decir un rato por la mañana y después a comer", siguió, "y después la filmábamos con dos cámaras en dos días. En total fueron 17 días de rodaje distribuidos a lo largo de varios meses".

"Las cosas están muy difíciles en mi país y me parecía un buen momento para ofrecer a la gente una comedia, aunque de tono sutil. Pero no es fácil. Hay muchos tipos de comedia y cada director debe encontrar su propio tono. Para mí es el género más difícil, simplemente porque estás pretendiendo hacer reír", dijo. Además de los nombrados, el film está también interpretado por Leonor Walting, Candela Peña, Eduard Fernández y Jordi Mollà.

"El hombre ya no manda como antes. La mujer obtuvo muchos derechos y cambió mucho su papel en la sociedad", redundó en otro momento. "Ahora jugamos de igual a igual, y eso es muy bueno, porque hay que ir con otras reglas de convivencia, más tolerantes. Hemos entrado en el mundo de las emociones, pero los comportamientos no cambian de un día para el otro. Posiblemente el personaje de Cámara es el que se encuentra más cercano a momentos así. Éramos conscientes al hacerlo de lo patético que resultaba verlo luchar contra sí mismo, disimulando sus emociones. Es esa ironía del modelo masculino la que se cuestiona. Y que se tambalea. Y ahí radicaba también la apuesta del humor", señaló Gay.

En otro momento que tuvo al western y a actores como John Wayne y Kirk Douglas como modelos, "porque lo más cómico era poder verlos afectados, llorando. Son los hombres que supuestamente deberíamos ser, fuertes como un árbol. Quería reírme con eso, porque el hombre moderno y la relación con las mujeres cambió mucho, pese a que todos querríamos ser John Wayne". Gay debutó en 1998 con "Hotel Room", codirigida con Daniel Gimelberg.

P.S.

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