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No hay bosón de Draghi
José Siaba Serrate - Economista
Interrogante
Primero, los números. ¿Cómo reaccionaron los bancos europeos a la nueva tasa cero? Recortaron sus colocaciones en la facilidad de depósito, tal como lo señaló Bonnici. Pero, en paralelo, aumentaron los saldos en la cuenta corriente en una magnitud similar. Aquí no hay ninguna evidencia de bosón, apenas el rastro de un rápido cambio de bolsillo. Si los excedentes no van a ser remunerados es más cómodo mantenerlos a la vista. Pero su nivel, muy holgado, sigue siendo el mismo: el sistema financiero bajo la órbita del BCE dispone de aproximadamente 758 mil millones de euros en liquidez ociosa (por encima de un requerimiento de 107 mil millones). ¿Cabe hacer alguna inferencia sobre la disposición de la banca a prestar más? Ninguna. Es que las reservas sobrantes del sistema no varían en función de los préstamos que realizan los bancos (salvo que el público, recibido el crédito, deseara conservar una proporción superior a la normal en efectivo). Si ayer todos los bancos europeos hubiesen decidido colocar sus recursos ociosos, las reservas del sistema serían exactamente las mismas (aunque con una distribución diferente por entidad). No es acá, por cierto, donde hay que mirar para saber cómo marcha el crédito bancario. Y si alguien tiene dudas puede revisar las cifras de EE.UU. Las reservas excedentes trepan allí a 1,5 billón de dólares (las exigidas como encajes legales son apenas 100 mil millones). Pero los bancos no están de brazos cruzados. La cartera de préstamos al comercio y la industria crece a un ritmo (interanual) de dos dígitos. En mayo sus saldos eran un 12,9 por ciento mayores a los de un año atrás. ¿Podrían los bancos europeos emularlos? A los bancos estadounidenses ya no los inhibe el temor a tomar riesgos de crédito. Han corregido los fantasmas de tres años atrás. No enfrentan una doble recesión. Su base de capital es más sólida (y han reducido la incidencia de los activos tóxicos). Su fondeo -que descansa en buena medida en la captación de depósitos- es estable (y el mercado interbancario funciona razonablemente).
Pueden colocar los recursos que les sobran al 0,25 por ciento, y así ocurre invariablemente al final del día, pero ello no les impide buscar oportunidades para ganar el jugoso «spread» que permiten las tasas activas. La comparación con lo que sucede en Europa, en cada uno de estos renglones, es categórica. Mientras no se aplaque la crisis de la eurozona, y no se corrijan las diferencias, pensar que la banca europea saldrá a prestar más, así de buenas a primeras, sólo porque el Banco Central dejará de pagarle intereses por sus reservas, más que un «bosón» del BCE es un auténtico buzón.

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