9 de diciembre 2010 - 00:00

No hubo exterior fértil

No hubo exterior fértil
Entre los que son habituales referencias para nuestro mercado, y en especial cuando no está en el circuito, lo que produjeron ayer en el exterior no fue para alentar entusiasmo. El Dow Jones, que sigue dando vueltas sin mucho sentido, anotó en la víspera un desechable final del 0,12%. Y una secuencia del índice de San Pablo que está con flojedad manifiesta, como para derrapar ayer y hasta el 1,7%. Europa en una «ensalada euro», que así como ve a un par de recintos con mejoras, otros tantos decaen, sacando únicamente Madrid una ventaja ponderable del 1,5%.

Por lo cual hay terreno muy escarpado para enfrentar la rueda de hoy y donde el Merval se inserta buscando definir los sucesos del martes que dejaron muchas hipótesis para estar amasando en la fecha de su feriado. La violencia del cambio de dirección, el surgimiento de fuerte caudal vendedor que impulsó al índice hacia atrás, una vez había logrado una formidable nueva marca máxima, superando cómodamente la frontera de los «3.500» puntos.

Apareció como principal causal aparente el hecho de las «opciones» y lo que suele suceder en los vencimientos: turbulencias muy notorias hacia uno de los lados y perjudicando al línea natural del mercado «de contado».

Deberá saberse en el desarrollo de hoy de qué modo se han reacomodado las fuerzas tras un tipo de cambios furibundos que dejan desprolijidad por doquier. Lo del exterior en la víspera constituye una carga preliminar, de tono vendedor, pero lo importante será observar el desempeño inicial de la cuarta rueda semanal.

La variable del volumen y el ritmo impreso en la primera parte dará idea acabada de la actitud que prevalezca para poder levantar la imagen contraria, que le quedó como saldo de lo hecho el martes. A favor, que hay una fuerza alcista que persigue y la mejor prueba fue el máximo alcanzado en el intradiario de la fecha anterior. Porque llegó a los «3.550» puntos con asombrosa velocidad de ascenso. Lo que estará asegurada en otra rueda de emoción plena. La Bolsa, afilada.

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