12 de octubre 2010 - 00:00

No levanta cabeza

Mariano Pavone se toma la cabeza. River pudo haberlo goleado y terminó sufriendo ante Gimnasia en el Monumental.
Mariano Pavone se toma la cabeza. River pudo haberlo goleado y terminó sufriendo ante Gimnasia en el Monumental.
River lo pudo haber ganado por goleada, aunque también casi deja los tres puntos en el camino. Lo cierto es que el conjunto de Angel Cappa no pudo con Gimnasia.

Tenía una gran posibilidad de despegarse de su rival directo de la Promoción, pero la dejó escapar.

Tuvo a Gimnasia a su disposición durante 80 de los 90 minutos del partido y no lo supo liquidar. Sin embargo, más allá de la falta de eficacia, pegó tres tiros en los palos antes de los 15 minutos y tuvo cuatro opciones más en las que intervino acertadamente el arquero visitante Gastón Sessa.

En esa primera etapa River le dio una verdadera «paliza» táctica y técnica a Gimnasia, que parecía resignado a su suerte.

El local, con la habilidad punzante del Erik Lamela y la experiencia de Mariano Pavone para ganar ante la marca rival aún jugando de espaldas al arco, pivoteando muchas veces para la llegada de Rogelio Funes Mori, fueron demasiado para un tibio rival que parecía inferior.

Solamente una vez llegó Gimnasia en todo el primer tiempo, pero esa opción fue malograda por Jorge Córdoba.

Esa falta de contundencia (no por nada Gimnasia no tiene goles como visitante) fue la cuota de tranquilidad que necesitó River para salir al segundo tiempo con la idea fija de buscar sin solución de continuidad el arco de Sessa.

Cappa decidió reforzar las bandas del mediocampo sacando a Mauro Díaz y a Lamela para que ingresaran en sus lugares Facundo Affranchino y Diego Buonanotte. Sin embargo, las variantes no le dieron el mismo resultado y por eso River ya no llegó en esos 45 minutos finales con tanta facilidad.

Esto fue advertido por la gente, que empezó a empujar a sus jugadores con el clásico «...que no juegan con nadie». Para colmo, sobre el final tuvieron que sufrir porque otra vez Córdoba llegó de frente al arco de Carrizo pero también la desperdició.

Hubiese sido el colmo de la injusticia, pero también un castigo para River por su falta de efectividad, no solamente en ataque sino también en defensa, donde comete errores muy puntuales que también le cuestan puntos.