9 de marzo 2011 - 00:00

No logra Obama que le aprueben intervención. Avanza Gadafi

Muamar Gadafi, al arribar ayer a una entrevista televisiva en un hotel de Trípoli. El régimen alardea de una victoria que la censura impide medir cabalmente, aunque la estampida de los rebeldes es evidente.
Muamar Gadafi, al arribar ayer a una entrevista televisiva en un hotel de Trípoli. El régimen alardea de una victoria que la censura impide medir cabalmente, aunque la estampida de los rebeldes es evidente.
Nueva York y Trípoli - Tras días de un titubeo quizás decisivo, EE.UU. y las principales potencias europeas no logran ahora que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) apruebe acciones militares en Libia para desalojar a Muamar Gadafi. Sin ese visto bueno que le daría legalidad, por ejemplo, a una zona de exclusión aérea que frene los bombardeos del régimen, el exótico coronel sigue avanzando, probablemente para negociar su salida desde una posición de fuerza.

Las negociaciones son febriles en Nueva York, sede de la ONU. «Hablamos de muchos asuntos, y la zona de exclusión aérea es uno de ellos», indicó el subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Lynn Pascoe, a la salida de una reunión para desatascar las negociaciones.

La apuesta de Barack Obama es impedir vuelos de la Fuerza Aérea de Gadafi, una medida riesgosa que implicaría probables choques y el bombardeo de pistas de despegue y aterrizaje.

En esa línea, un proyecto de resolución, que impulsan sobre todo París y Londres, debe superar el escollo de Rusia, un país con sólidos vínculos militares y comerciales con la Libia de Gadafi, y de China, con intereses crecientes en África. Por lo demás, ambos, en especial el segundo, no son precisamente regímenes democráticos, de modo que mal podrían aplicar sanciones a otro por pecados que ellos mismos cometerían en caso de revuelta.

Repercusión internacional

El canciller francés, Alain Juppé, reiteró ayer la predisposición de su país a neutralizar a la aviación libia, aunque resaltó que para ello se necesitaría un mandato de la ONU. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reiteró que la imposición de una zona de exclusión aérea es una medida que debe ser aprobada por Naciones Unidas. «Creo que es muy importante que no sea una iniciativa estadounidense porque proviene del mismo pueblo libio. Creemos importante que sea la ONU la que adopte la decisión», precisó la jefa de la diplomacia estadounidense en declaraciones a la cadena británica Sky News desde EE.UU.

Sobre este punto conversaron ayer Obama y el primer ministro británico, David Cameron. Ambos concordaron en que «el objetivo común debería ser el freno inmediato a la brutalidad y la violencia en Libia, la salida de (el líder libio Muamar) Gadafi y una transición que se corresponda con la voluntad del pueblo libio de libertad, dignidad y un Gobierno representativo», informó la Casa Blanca en un comunicado.

De acuerdo con analistas, una intervención estadounidense en solitario, o apoyada sólo por algunas otras potencias mundiales, tendría un alto costo para la imagen internacional del Gobierno de Obama, cuando aún siguen latentes las críticas por acciones unilaterales que Wa-shington tomó en Irak en 2003.

En ese marco, funcionarios estadounidenses, entre ellos el embajador norteamericano en Libia, Gene Cretz, se reunieron en los últimos días con miembros del Consejo Nacional de Transición que encabeza la oposición libia, informó ayer el Departamento de Estado. Las reuniones, que tuvieron lugar en El Cairo (Egipto) y en Roma (Italia), son las primeras que se producen con EE.UU. desde que se constituyera el órgano opositor.

Esperando a la oposición

El vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, rechazó identificar a las personas que mantuvieron conversaciones con Cretz, y aseguró que el objetivo de los encuentros fue «lograr un mayor entendimiento de lo que está ocurriendo» en el país árabe.

Crowley apuntó que no corresponde a EE.UU. «elegir los protagonistas en este esfuerzo» de transición, por lo que tratan de relacionarse con «un amplio rango de líderes y de personas que puedan influir en los acontecimientos en Libia», incluidos opositores que no pertenecen al Consejo Nacional de Transición.

El desarrollo de ese órgano, no obstante, «seguirá siendo observado» desde EE.UU., que entiende que el cupo de miembros dentro de él «no se ha completado» y, por tanto, seguirá relacionándose «con él y también con otros» grupos.

«Llegará un momento en el que emergerá una oposición formal en Libia. Estamos esperando para ver cómo se desarrolla», afirmó.

El Consejo Nacional de Transición, con sede en Bengasi, está liderado por el que fue ministro de Justicia de Libia, Mustafá Abdel Jalil, pero las disidencias en el bloque anti-Gadafi son notorias, así como versiones de supuestas negociaciones para la salida del régimen, que no fueron confirmadas (ver aparte).

Agencias AFP, DPA, EFE, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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