23 de diciembre 2008 - 00:00

"No se debe juzgar a los jueces por las sentencias"

Luis María Bunge Campos
Luis María Bunge Campos
El camarista Luis María Bunge Campos, flamante presidente del Consejo de la Magistratura, adelantó opiniones sobre el primer tema conflictivo que ese cuerpo va a abordar cuando termine el receso de verano: el pedido de la consejera kirchnerista Diana Conti para que se investigue la conducta de los jueces de la Cámara de Casación y los magistrados del Tribunal Oral Nº 5 que decidieron la liberación de los ex militares Alfredo Astiz y Juan Acosta, junto a otros 19 militares acusados de cometer delitos de lesa humanidad. Lo más importante que dijo Bunge Campos es que no se debe juzgar a los magistrados por el contenido de sus sentencias, un cambio frente a lo que ha hecho el Consejo de Jueces en el tratamiento con los magistrados.
Periodista: ¿Cómo piensa que va a ser su relación con el oficialismo?
Luis María Bunge Campos: Yo apunto a tener una relación madura. Esto implica saber que hay puntos en los que no nos vamos a poner de acuerdo y eso no nos transforma en adversarios. Una relación madura implica preguntarnos si buscamos objetivos diferentes. Yo creo que no. Tal vez las diferencias sean instrumentales. Ahora, si nosotros llevamos la relación a esos términos, yo creo que podemos avanzar. Pero ése es el tema: nosotros no podemos discutir, por ejemplo, una política de seguridad sobre la base de chicanas, no podemos entrar en la irracionalidad de algunas acusaciones. Vamos a discutir técnicamente, pero para discutir técnicamente, tenemos que correr el tema de la agenda política.
P.: ¿Van a avanzar las denuncias de Conti contra los camaristas?
L.M.B.C.: Hay que esperar a que se empiece a tratar en el marco de la Comisión de Disciplina. Uno no puede dar respuestas inmediatas sobre temas que deben ser objeto de estudio. Si hay un problema, yo me tengo que sentar, estudiarlo y pensarlo. No le puedo dar una respuesta inmediata. No tengo la gimnasia que tiene el parlamentario, y lo digo en el mejor sentido. Primero quiero leer todo, no puedo opinar a partir de lo que está en los diarios. Lo que sí puedo decir es que Yacobuzzi y García son personas serias. Y además hablar de mi postura en general: yo pienso que el contenido de las sentencias no deberían ser objeto de tratamiento disciplinario por parte del Consejo. Para eso están los recursos. Pero sancionar a un juez porque entiende que hay que anular determinado fallo y otro juez entiende que no hay que anular, puede ser atentatorio a la autonomía del Poder Judicial.
P.: Se han hecho acusaciones muy fuertes al «corporativismo» de ciertos jueces...
L.M.B.C.: Yo creo que ha habido un recambio generacional importante. Pero fundamentalmente quiero aclarar que durante esa época hubo jueces que actuaron de manera muy virtuosa, en una época que no había ninguna libertad de prensa, y salvaron vidas. Hay casos de personas que por suerte fueron jueces en esa época como Eugenio Zaffaroni.
P.: ¿Cómo se pueden solucionar las demoras en la Justicia?
L.M.B.C.: Es el problema más grave que hay, y no es exclusivo de la Magistratura, sino de todo el régimen judicial. Lo único es que cada tanto aparece un bomba neutrónica, como por ejemplo Cromañón y nos paraliza. Por otro lado, hay un tema de alta demanda a la Justicia por parte de la gente, incluso a veces exagerada y totalmente fuera de lugar. Se están judicializando cosas que no deberían judicializarse. Pero además, es cierto, no damos a vasto. Yo creo que tenemos que tratar de acercar las soluciones, no alejarlas. A veces con la idea de garantizar los derechos de las víctimas o al imputado se incorpora una serie de recursos que lo que hace es dilatar la solución del asunto, en vez de acercarla. A los abogados de todas las partes les conviene, sobre todo si no tienen razón, y también yo creo que el sistema se termina alimentando de eso.
Colapso
P.: ¿Y en el caso de la Cámara de Casación?
L.M.B.C.: La Cámara de Casación ha recibido a partir de la reforma muchísimas causas, y también a partir de una serie de vacantes, que las han cubierto por suerte con subrogantes, ha vivido una situación de colapso. Pero a mí me parece que no hay que plantear las cosas en términos de un conflicto entre una Cámara y un partido político o un Gobierno. Yo creo que si lo planteamos en esos términos, la ecuación termina sumando cero, porque no es bueno. Yo creo que tenemos que corrernos de ese lugar del conflicto: acá hay una situación con una serie de causas que no se mueven al ritmo del que a la sociedad le gustaría y los políticos tienen tiempos distintos. La solución debería ser política y judicial, pero la cuestión es cierta: la sociedad nos demanda celeridad. Al otro día que estalla un caso, la pregunta es ¿por qué no hay nadie detenido? Empecemos a preguntarnos en realidad por qué no hay nadie condenado. Nos tenemos que empezar a dar cuenta de que el conflicto hay que terminarlo, no mantenerlo. Y es cierto que ha habido casos realmente muy conflictivos, como el de Corrientes (donde los acusados eran muy jóvenes y tenían compañeros generales en actividad) que lo llevó adelante con velocidad e inteligencia. Lo que sí me parece central es quitar estos temas de la agenda política. Yo creo que es la única solución. Si nosotros, abogados, jueces, ONG, organismos de derechos humanos y los partidos políticos nos involucramos y todos prometemos que la cuestión política no va a complicar la cosas, creo que se puede avanzar.
P.: ¿Qué opina de los fallos que les dan indicaciones a otros poderes?
L.M.B.C.: Yo no creo que los jueces deban hacer política. El gobierno de los jueces es una tiranía. Yo no quiero ni que gobiernen los jueces ni que las políticas las resuelva el Poder Judicial y viceversa. Cuando las cuestiones políticas las empezamos a resolver los jueces, empezamos a estar en problemas. Yo quiero jueces independientes, como dije en mi discurso de asunción: la independencia no es un privilegio de los jueces, sino un derecho del pueblo.
P.: Hay jueces que se quejan de falta de independencia...
L.M.B.C.: Bueno, el tema de la independencia de los jueces atravesó el conflicto entre la Asociación de Magistrados y el Gobierno. Todo el que actúa para que un juez decida de una manera determinada presiona.
P.: ¿Cómo se lleva con los demás integrantes del Consejo?
L.M.B.C.: Yo dialogo con todos. Tengo una excelente relación con mis compañeros magistrados, y con el resto de los consejeros porque trabajamos todos juntos. Y creo que en el marco del Congreso nadie tiene mala relación con nadie. Yo creo que la estrategia es tomar conciencia de que la sociedad es un conjunto solidario y buscar el camino de los consensos.
P.: Sí, pero usted va a estar en el medio de una pelea entre los jueces y el Gobierno.
L.M.B.C.: Se planteó una situación puntual, una queja estamentaria o si se quiere una interna de los jueces, pero no es un tema que me vaya a traer conflictos. Tal vez otros temas sí, pero este no.
P.: ¿Como cuáles?
L.M.B.C.: Tal vez situaciones que tengan que ver con acusaciones. Este es un Consejo plural, en los consejos plurales hay discusiones que son francas, frontales, son vehementes, son intensas, pero en la medida en que se dé todo eso, son positivas.

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