Como en las etapas de rally automovilístico, apareció una zona de neutralización y después de la alta velocidad desarrollada por los mercados, en el primer día. Tal la fisonomía de la rueda, no sólo aquí, y los constantes cambios en los porcentuales que daban los índices, no quedó muy claro si esto se debió a una inmediata acción «digestiva» -por la comilona alcista del lunes- o bien resultó una mala pisada, que habilita a un tropezón posterior. El terreno clave del remate de la jornada aportó una idea más concreta de «cierre papel» que del «cierre dinero». Esto sería que la presión de oferta fue la predominante en la despedida y, en tal caso, la reapertura estará sumamente tensa. Y acaso con alguna acumulación vendedora a la que habrá que asimilar debidamente. O bien, la variable precios jugando como el ajuste necesario, como para pulir una escalada del lunes que se pudo haber ido de largo en su euforia.
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Y desde Wall Street aportaron lo ya conocido: un indicador económico para «comer faisán» -el lunes- seguido de otro para «comerse las plumas». Y en la víspera resultó que lo referido a viviendas no convenció a nadie, ni se vieron «rayos de sol» prometidos.
El Dow y el Bovespa con leves pérdidas, Buenos Aires anotando un aumento sólo virtual -del 0,3%- en el Merval y una baja, del mismo tono, en el M.AR. Volumen en aumento, hasta casi $ 63 millones efectivos, informan del intenso intercambio durante la fecha. Que después de hacer bastante barullo en negocios, se mostró tan mansa a la hora de ver predominios. Celulosa se escapó del marco con casi el 22% de alza. Introductora e Hipotecario, arriba del 8%, la secundaron. Quedó flotando la expectativa para develar hoy, qué trajo la detención en su mochila. Y la Bolsa, alerta.
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