30 de septiembre 2009 - 00:00

“No tenemos una línea de juego”

“No tenemos una línea de juego”
Expectativa relativa en la venta de entradas, pero para los jugadores y para Diego Maradona son noventa minutos donde como mínimo servirá para sacar conclusiones y de paso determinará esos «siete u ocho que se sumarán» para el plantel de las Eliminatorias. Entre esos elegidos deben contemplarse nombres como los de Verón, Battaglia, Emiliano Papa, Otamendi más las presencias de Schiavi y Palermo. Es decir, del partido de esta noche con Ghana, dos nombres saldrán para completar el plantel (¿un arquero?). Por eso, la escasa venta de entradas, apenas superan las 5.000 anticipadas, le quitará marco, pero no importancia al amistoso. «Los que rindan, estarán ante Perú», el mensaje de Diego fue directo, luego de un desprolijo arribo al hotel Holliday Inn de la capital cordobesa.

Los periodistas, apostados en la concentración, obviamente le apuntaron al tema que había instalado Maradona en la tarde del lunes en Ezeiza, post entrenamiento: su relación con Carlos Bilardo. «Hay cosas para hablar, pero no es el momento de hablar. Vine con Carlos sentado al lado, no me pueden preguntar boludeces», textual Diego, tómelo o déjelo, con diferencia de sólo 24 horas, intentó apaciguar el frente de tormenta que asoma entre técnico y manager.

Ya en la conferencia prevista hubo tiempo hasta para hablar de los trascendentales partidos ante Perú y Uruguay. «Puede que Aimar sea el enganche ante Perú» y hasta fue contundente ante la pregunta de lo que la Selección propone con su juego: «No me hablen de una línea futbolística, no la tienen muchos técnicos de los clubes locales y a mi me lo exigen con sólo cinco días de trabajo».

Lejos, pero muy atento a todo lo que ocurre alrededor del equipo, Julio Grondona desde Rio de Janeiro, ciudad donde se desarrolló la reunión de Comité Ejecutivo de FIFA, intentó esquivar a los hombres de prensa brasileños que pugnaban por un título rimbombante. «Yo de Argentina no hablo», pero al instante, como era de esperar, tuvo declaraciones que sólo sirvieron para cumplir con la formalidad. «¿Como anda Maradona?», le preguntaron, «Mejor que yo» dijo Julio que hasta se permitió cerrar con una frase que dice mucho. «A mi no me gustan los cambios, por eso estoy casado hace 53 años con la misma mujer».

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