22 de julio 2009 - 02:12

“No a todo” para Macri en cita con Cristina

Cristina de Kirchner recibió ayer a Mauricio Macri acompañada por Aníbal Fernández y Florencio Randazzo, en la primera reunión del diálogo político con gobernadores.
Cristina de Kirchner recibió ayer a Mauricio Macri acompañada por Aníbal Fernández y Florencio Randazzo, en la primera reunión del diálogo político con gobernadores.
 Cristina de Kirchner arrancó ayer la ronda del diálogo político con gobernadores atendiendo, en la primera cita, a Mauricio Macri y, como se preveía, fue un debut más que tranquilo para la Presidente. Pudo decirle que no a casi todo, pero lo conformó con seguir el debate entre funcionarios.

Hasta el jefe porteño, que calificó el encuentro de «un paso adelante», pareció entregarse a los halagos más que lo esperado cuando terminó la reunión. Exaltó, por ejemplo, «lo exitoso del manejo de la gripe A». Le llevó de regalo un bandoneón (miniatura que suele obsequiarse a visitantes ilustres) «con CD llenos de tango», y confesó preferir ese gesto al del reproche. Una curiosidad, en el despacho de Carlos Menem, en la década pasada, los visitantes se llevaban de regalo el mismo bandoneón con CD que ahora obsequió Macri. Además se permitió el jefe de Gobierno felicitar a la Presidente por el triunfo de Gimnasia y bromear sobre cuestiones futbolísticas. Cristina lo llenó de promesas, como estudiar entre funcionarios porteños y pares nacionales los distintos temas comunes. Hoy se reunirán los jefes de Gabinete respectivos para comenzar esas discusiones.

«Para nosotros es importante la primera conversación entre los mandatarios, es un inicio», festejaron en el macrismo.

La Presidente le dijo que no al tema central que preocupa a Macri: financiamiento. Le replicó la Presidente que para los cupos de los créditos internacionales habría otras prioridades en las provincias antes que los subtes para la Capital Federal. A cambio admitió ver la posibilidad de una cuota menor que la Ciudad podría destinar a reparar escuelas y hospitales. También le prometió rever la firma del aval que negó el Gobierno nacional el año pasado para una nueva emisión de bonos que busca Macri para hacerse de fondos, pero no lo aseguró.

«La verdad es que tenemos la mejor voluntad, nosotros no tenemos ánimo belicoso y vamos a tener la mejor receptividad para todo lo que quieran trabajar en conjunto», abrió Macri ante una Cristina de Kirchner más generalista sobre aspectos de la economía que por momentos se explayaba, muy locuaz, por fuera del repertorio de la cita. Junto a la Presidente, Florencio Randazzo y Aníbal Fernández, monosilábicos.

Macri finalmente ingresó solo. Afuera del despacho esperaron una hora y media el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el secretario general Marcos Peña y el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro (amigo personal de Aníbal Fernández), quienes compartieron la estadía con Jorge Capitanich, munido de «una carpeta mucho más gruesa que la nuestra», rieron los macristas (ver nota aparte).

El jefe porteño planteó, casi como una formalidad, el traspaso de la policía, sabiendo la respuesta ya dada por el kirchnerismo: sólo lo harán si el Congreso vota una ley y las provincias se niegan a que se giren fondos por seguridad a la Ciudad de Buenos Aires. Pero coordinarán la tarea de los 1.000 agentes municipales que debutarán este año.

Lo demás, las coincidencias que animaron a Macri, seducido por la actitud de la anfitriona, versaron sobre las oportunidades de la Argentina para el crecimiento «si se revisan las políticas para atraer inversores» y la conformación de una tarea conjunta, como en el área social, donde la Presidente se comprometió a generar un trabajo en común con la ministra porteña de temas sociales, María Eugenia Vidal, y su par Alicia Kirchner.

Los temas que llevó el jefe porteño no despertaron sorpresa. No sólo el propio Macri ya los había anunciado, sino que son remanidos. En cambio la mayor parte de la charla estuvo referida a la crisis internacional y cómo se inserta la Argentina en esa realidad. El avance de la pobreza, sobre el cual Macri la jornada anterior había coincidido con monseñor Casaretto, titular de la Pastoral Social, fue una de las preocupaciones que llevó el porteño.

Otro punto es la coordinación de políticas para reactivar el empleo y el turismo, afectado por la gripe. No faltaron referencias a los festejos del Bicentenario, que requerirán también de coordinación entre los distritos, una tarea que en la Ciudad tendrá a su cargo Gabriela Michetti.

«En 30 días nos volvemos a ver y sabremos si se pudo avanzar», contó el jefe de Gobierno, quien no pudo opinar sobre los anuncios de Amado Boudou, ya que los hizo en el momento en que él se encontraba en el despacho presidencial.

En lo que tuvo mejor audiencia el jefe de la Capital es con respecto al transporte, mostrándose a favor del ente que el Gobierno propuso hace unos años, y aseguró que está invitado «a debatir las políticas de subsidios del transporte, coincidimos en eso con la Presidente». Propuso un programa de inversión, todo a conversar.

«Siempre soy optimista, fui con la mejor predisposición y me encontré con una Presidenta dispuesta a debatir todos los temas, con ganas de debatir y no de suicidarnos colectivamente para ver quién tiene la razón, sino de buscar soluciones conjuntas», graficó Macri sobre el resultado de la reunión, es decir, todo a conversar, y reflexionó: «Ahora hay que ver qué logran los equipos técnicos, y si en 30 días no llegamos a algo concreto lo veremos con mucha tristeza», aseguró sobre la próxima cita, que será en un mes.

«Fue todo muy protocolar, todos circunspectos, Fernández casi no participó pero se comprometió a coordinar los equipos y el tema policía, hasta ahí llegamos», terminó Macri.

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