9 de octubre 2014 - 00:00

Nobel de Química por más avances contra Alzheimer

Bruselas - La Academia de Ciencias sueca concedió ayer el Premio Nobel de Química a los investigadores estadounidenses Eric Betzig y William E. Moerner, y al alemán Stefan W. Hell, "padres" del microscopio fluorescente de alta resolución que permite ver moléculas en acción y observar dentro de células vivas, algo fundamental para estudiar enfermedades tales como el Parkinson o el Alzheimer, entre otras.

Los tres, de manera independiente y siguiendo caminos distintos, lograron perfeccionar la microscopia óptica, haciéndola de este modo tan potente que permite observar el mundo infinitamente pequeño de las moléculas, crucial para el desarrollo de la nanotecnologías. Su contribución fue una profunda revolución de la microscopia.

Según el comité Nobel, los tres lograron superar una de las barreras más antiguas del microscopio de luz gracias a la ayuda de moléculas fluorescentes: "Un trabajo pionero, que trajo la microscopia óptica a la nanodimensión". Nadie habría imaginado poder ver lo más diminuto, como las moléculas dentro de células vivas, en 1878 cuando se estipuló una suerte de límite físico insuperable: nunca se podría obtener mejor resolución que la de 0,2 micrómetro.

Esta limitación ha sido superada sin embargo gracias a las investigaciones llevadas a cabo por Hell, Betzig y Moerner. El Nobel que les ha sido asignado es "un gran reconocimiento a una idea sencilla y genial", indicó Ranieri Bizzarri, del Instituto de Nanociencias del Consejo Nacional de investigaciones de Pisa, Italia.

Y es que los tres partieron de las características de la luz que ilumina el objeto a examinar al microscopio y pensaron que "jugando" con ésta habrían logrado superar la barrera impuesta en 1878. Hell desarrolló el primer método en el año 2000, con la microscopia de emisión estimulada (STED): se trata de un sistema de dos rayos láser, uno estimula moléculas fluorescentes para que brillen y el otro anula la fluorescencia a excepción del volumen de tamaño nonométrico.

Un ulterior paso adelante lo dieron en 2006 Betzig y Moerner quienes, trabajando por separado, inventaron la microscopia de una sola molécula. El método se basa en la posibilidad de encender y apagar la fluorescencia de moléculas individuales.

Agencias ANSA y Reuters

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