17 de septiembre 2012 - 00:00

Noche negra

Negra en el resultado, negra en el juego y negra en las tribunas.

River llegó a Liniers a revalidar lo hecho el domingo pasado contra Newells. Y no pudo ni supo en ningún pasaje del partido. Fuimos superados por un Vélez que con precisión, movilidad, presión y velocidad para salir, a los 7 minutos ya había generado cinco opciones de gol.

-¡Nos están pasando por arriba! ¡Agarremos a uno al menos muchachos!

A los 19 llegó el gol de Vélez, que se venía anunciando desde el comienzo.

-¿Cómo hace ese muchacho para levantarse y definir? ¡El pobre Abecasis está más fuera de ritmo que la Mole Moli! Pero claro, si no juega desde el año pasado más o menos.

Se fue el primer tiempo con Vélez jugando a voluntad y manejando el partido en todos los sectores de la cancha. River nada, ni inquietaba, ni insinuaba, ni peleaba la pelota de igual a igual, nada.

Porque estamos cansados de decir que para ser ofensivo no es cuestión de meter delanteros. Hay que hacerles llegar la pelota limpia, entre líneas. Y eso no se le puede pedir a Sánchez, tal vez sí a Rojas, aunque parezca un volante por izquierda más del estilo del Maestrico González que un clásico enganche.

En el segundo tiempo el Pelado mandó a la cancha a Affranchino por Abecasis que había tenido más problemas que un libro de matemática con Parto.

Sobre los 9 minutos Barovero tapó un mano a mano y River metía menos miedo que Los Locos Adams.

-Encaremos viejo! Salgamos a matar o morir! Pero esto de permanecer en la cancha y nada más no me gusta!

Entró el Keco por un intrascendente Rogelio Funes Mori, pero no faltó mucho tiempo para que se transformara en un intrascendente Villalba también.

-Si el Pelado encontró el equipo, hoy se perdió de nuevo.

A los 15 minutos una mano casual de Funes Mori se transformó en segunda amarilla y expulsión.

-¡Dejate de joder Loustau. Le pega en la mano, no va a cortar la jugada, le pega en la mano, no es amarilla!

Sobre los 18 nos dormimos en un lateral, centro, cabezazo, excelente atajada de Barovero y en el rebote definió Vélez el partido.

-¡Pero ¿será posible que liguen todos los rebotes?!

Sobre los 26 minutos expulsaron a Papa y ni siquiera el diez contra diez nos envalentonó a intentar algo distinto o quemar las naves.

Llegando a la media hora del segundo tiempo, los inadaptados de ayer, hoy y siempre empezaron a hacer de las suyas, y el partido se vio suspendido por espacio de casi ocho minutos. Lamentable ver cómo impunemente rompían el alambrado con el único propósito de que el partido no se siguiera jugando.

Ya veníamos de tres empates consecutivos, que pagan en puntos igual que dos derrotas y un triunfo. Hoy era fundamental ganar pero perdimos.

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