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Nueva CGT pide cogobierno de grandes cajas de salud
Hoy asumirá Caló en Obras Sanitarias. La central quiere gente propia en ANSES, PAMI y Salud
Antonio Caló
La estrategia apunta, por un lado, a desmarcarse del alineamiento automático con el Ejecutivo con que martilla el camionero con la designación de «CGT Balcarce», y por otro, a preservar las obras sociales de cualquier iniciativa oficial orientada a fortalecer el control sobre los recursos del sistema de salud.
En el documento que debatían anoche los dirigentes figuraba la palabra «codirección» para referirse al reclamo que harán sobre la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), el PAMI y la Superintendencia de Salud (SSS). Se trata de organismos que durante el Gobierno de Carlos Menem estuvieron a cargo de los «gordos» de la CGT mediante sindicalistas como Luis Barrionuevo y José Luis Lingeri. Y durante la gestión de los Kirchner, el único dirigente que tuvo hasta el año pasado influencia directa fue Moyano, sobre la SSS.
El planteo parece destinado al fracaso. A Cristina de Kirchner le costó demasiado tiempo y esfuerzo desarticular la estructura montada por el camionero en los organismos encargados de la distribución de fondos entre las obras sociales. El ascenso en la SSS de la exdiputada Liliana Korenfeld, de confianza de la jefa de Estado, está en línea con la decisión oficial de alejar a los gremialistas de esas áreas, como sucede en la ANSES con Diego Bossio, y en el PAMI con Luciano Di Césare.
De todos modos, la nueva CGT hará un pronunciamiento al respecto en un intento por despejar cualquier iniciativa de pasar a la órbita del Estado los fondos que hoy negocian los sindicatos con los funcionarios. También buscarán de ese modo llamar la atención sobre planteos dirigidos a Korenfeld y todavía no resueltos, como la agilización en la entrega de recursos para la cobertura de tratamientos médicos complejos y la actualización de los valores que se pagan por esas prestaciones.
Los principales referentes de la novel central obrera se reunieron ayer para definir los lineamientos de ese documento y la composición del futuro Consejo Directivo, en la sede de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN). Como anticipó ayer este diario, el dueño de casa, el estatal Andrés Rodríguez, quedará a cargo de la secretaría adjunta. Y el área gremial, virtual número tres, será para el taxista Omar Viviani. El portavoz de los «gordos», Héctor Daer, de Sanidad, será el secretario de prensa, el mismo cargo que ocupaba en la anterior versión de la CGT, con Moyano como líder.
Los primeros cargos representarán entonces el equilibrio de fuerzas entre sectores: Caló llegó auspiciado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y con el apoyo de los exaliados del camionero. Rodríguez será el referente de los «independientes» y Viviani mantendrá el mismo cargo que tenía hasta ahora como líder del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que agrupa a los que seguían a Moyano y se pasaron a la oposición.
Otro de los «gordos», Oscar Lescano (Luz y Fuerza), estará al frente de la Secretaría de Seguridad Social y desde ahí será el vocero de los reclamos ligados a las obras sociales y los organismos de previsión. Para los otros «independientes», Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) quedaron las áreas de internacionales (que ya ocupa) y acción social.
Del sector de Viviani, el docente privado Horacio Ghilini (SADOP) seguirá en la secretaría de estadísticas, y Roberto Fernández (colectiveros, UTA), en la de actas. También fue confirmada la butaca de interior para Ricardo Pignanelli, de los mecánicos del SMATA.
Anoche los gremios que integran el MASA mantenían una reunión en el sindicato de marítimos (SOMU) para analizar la composición del Consejo Directivo. La designación a solas fue una victoria para Viviani, su referente, pero al mismo tiempo debió ceder otras pretensiones: su propia integración a una eventual conducción colegiada (se llegó a hablar de cuarteto de secretarios generales) y el nombramiento del número dos.

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