7 de julio 2022 - 00:00

Nueva Constitución: dilema para Boric al inicio de la campaña

Para aplicar su plan de reformas, el Gobierno depende de una aprobación en el referendo de septiembre. Sin embargo, las encuestas resultan negativas.

Santiago - Con propaganda electoral y llamamientos de importantes figuras públicas, comenzó ayer oficialmente en Chile la campaña para el plebiscito del 4 de septiembre, en el que la ciudadanía aprobará o rechazará la propuesta de nueva constitución, en momentos que la opción adversa a la iniciativa parte con ventaja según las encuestas.

Dos días después de que la asamblea constitucional entregara el texto al presidente Gabriel Boric y cerrara sus funciones, la autoridad electoral dio luz verde a partidos políticos, legisladores independientes y organizaciones de la sociedad civil a registrarse para la campaña.

La franja electoral televisada estará al aire entre el 5 de agosto y el 1 de septiembre, dijo por su parte el organismo que vela por el funcionamiento de la televisión. “Ahora parten las campañas y se van a empezar a sincerar un poco más las posiciones”, dijo el analista político Kenneth Bunker.

Impacto adverso

Chile vivió un sismo político el martes cuando el expresidente socialista Ricardo Lagos, que gobernó el país a inicios de los 2000, publicó una carta en la que afirmó que tanto la Constitución vigente, originada en la dictadura de Augusto Pinochet, como la propuesta por la asamblea no concitan apoyo y “están lejos de convocar a la gran mayoría ciudadana”.

“Lo que pasó con Lagos es un hecho tremendamente importante en un contexto en que ya iba cayendo el apoyo a la propuesta”, añadió el analista.

La Carta Magna actual, nacida en 1980 en plena dictadura militar y con un claro enfoque hacia el libre mercado, ha sido reformada decenas de veces. El cambio más profundo -que eliminó los llamados “enclaves autoritarios”, como los senadores designados y dio más facultades fiscalizadoras a los diputados, entre otras- ocurrió precisamente durante el Gobierno de Lagos.

Varias otras figuras del centroizquierda que gobernó Chile durante 30 años tras la caída de la dictadura, como el exministro de Hacienda Andrés Velasco y el expresidente del directorio de Codelco Oscar Landerretche, anunciaron que votarán en rechazo.

En la vereda contraria, la expresidenta y actual alta comisaria de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, mostró su respaldo al órgano constitucional y la necesidad de la nueva Carta Magna.

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Sin embargo, más allá de los anuncios, desde abril las encuestas han mostrado una paulatina caída en el apoyo ciudadano al nuevo texto y un alza del rechazo, en la misma línea en que ha mermado el respaldo a Boric, cuyo Gobierno ha moderado su discurso en torno al proceso.

Cambiar la Constitución que dejó Pinochet es un largo anhelo de varios sectores. En octubre de 2020, un año después del estallido social, una mayoría aplastante de casi 80% abrió la puerta a la redacción de un nuevo texto. Y aunque ahora ha caído la opción por la aprobación, los electores siguen reclamando un cambio y algunos se inclinan por una especie de tercera vía, dicen sondeos.

Esta semana en el Congreso, una comisión de senadores aprobó rebajar a 4/7 la mayoría calificada para reformar la actual Constitución.

Una de las principales críticas que se plantean al articulado vigente es que exige muy altas mayorías, de incluso 2/3, para modificar ciertos temas. La iniciativa ahora tendrá que ser revisada por el pleno.

El Gobierno de izquierda ha señalado que garantizará un proceso justo y transparente, pero aclara que la actual Constitución limita las reformas que busca impulsar.

“Si gana el rechazo, tiene que haber algún tipo de ‘plan B’. El Gobierno no puede salir a improvisar el 5 de septiembre, debe tener un andamiaje político para hacerse cargo de las demandas sociales. La gente quiere una nueva Constitución, pero al parecer no quiere esta”, planteó Bunker.