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Nueva York, y la búsqueda del "stay"
Caputo se sentará ante Pollack con una estrategia definida. Primero mostrar interés claro y sincero en comenzar a negociar "de buena fe" con los abogados que representan a los demandantes bajo la tutela del "special master", plenamente ratificado en su cargo luego que desde Buenos Aires se le pidiera directamente su renuncia en los días de Axel Kicillof, cuando se lo consideraba una herramienta más de los fondos buitre. Sin embargo, la orden de Prat Gay, es que Caputo no se muestre apurado o angustiado para cerrar un acuerdo. Mucho menos mostrar que de una resolución rápida depende una eventual salida de la crisis económica local. Todo lo contrario. La estrategia indica que el secretario de Finanzas debe demostrar buena voluntad negociadora, pero ponerse firme en la oferta que comience a desplegar en el bufete de Pollack y dar a entender que no es necesario alcanzar rápidamente un acuerdo con los fondos buitre para hacer crecer la economía del país.
Pero para esto necesita que los demandantes vean que las reservas en el Banco Central tienen un nivel lo suficientemente alto como para aventar corridas contra el peso.
Ahí aparece la segunda parte de la estrategia de Caputo en Nueva York. Una vez que las negociaciones estén en marcha y tengan el aval de Pollack, inmediatamente los representantes del país (el estudio Cleary Gottlieb Steen & Hamilton o quien se designe en los próximos días), cruzarán de barrio y llegarán hasta el juzgado de Thomas Griesa para que el juez tome en cuenta la "buena voluntad" de retomar las negociaciones con los acreedores y, además, manteniendo a Pollack en sus funciones; aplique la cláusula del "stay". Esta implica que mientras duren las reuniones entre la Argentina y los abogados de los fondos buitre en el bufete de Pollack, se le permita al país pagar los vencimientos de deuda que vayan apareciendo según el cronograma oficial. Pero además le permitiría al equipo de Prat Gay algo aún más importante: que no haya riesgos para avanzar, y concretar, el crédito por unos u$s 8.000 millones de base que el equipo económico ya tiene cerrado con unos seis bancos internacionales, entre ellos el JP Morgan, el HSBC, Deutsche Bank, BBVA, Santander y el Goldman Sachs. El "stay" liberaría de riesgos de embargos a esta operación, con lo que además bajaría sustancialmente los intereses y gastos de su ejecución. Además, y lo más importante, le permitiría al país una mejora en las reservas del BCRA y una posición más sólida y tranquila para el momento de discutir con los fondos buitre.


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