La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) impuso nuevas reglas para las operaciones realizadas por sus empleados, luego de llevar a cabo una investigación acerca de dos abogados que trabajaban en la entidad, según informó ayer el portal de The Wall Street Journal.
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Por primera vez, las reglas prohibirán al staff operar títulos de compañías que estén bajo la lupa de la SEC, más allá de si los empleados están al tanto o no de la investigación que se esté llevando a cabo. Además, el ente regulador requerirá que su personal presente declaraciones de las operaciones a la SEC para que los oficiales de ética puedan confirmar que los informes de los empleados sean certeros.
El inspector general de la SEC reveló la operatoria de dos abogados en un documento de 50 páginas dado a conocer a principios de mayo, que fue derivado al fiscal para nuevas investigaciones. Las personas bajo la lupa no fueron aún acusadas de ningún crimen. Según el informe, los abogados siguieron varias de las reglas impuestas por la Comisión, pero no reportaron algunas operaciones.
El informe no menciona a los empleados de la SEC envueltos en esta investigación, pero el The Wall Street Journal indicó que se trata de Glenn Gentry y Nancy McGinley.
Según detalló el periódico norteamericano, estos dos amigos se encontraban durante el horario del almuerzo todos los lunes para hablar de la Bolsa y de política. De acuerdo con el informe, compartían la pasión por los mercados financieros y pasaban buena parte del día enviándose correos electrónicos con ideas sobre operaciones con títulos.
Críticas
El caso pone de relieve otros asuntos en la agencia que se encarga de asegurar la equidad en los mercados accionarios de Estados Unidos. La SEC generó críticas cuando se le pasaron por alto transacciones riesgosas en grandes compañías de Wall Street durante los años de auge y además falló en atrapar a Bernard Madoff, entre otras cuestiones.
Los abogados investigados eran más activos en las operaciones de valores que sus colegas en la SEC y para llevarlas a cabo completaron casi todos los requisitos, aunque tuvieron algunos lapsus. Muchos empleados actuales de la SEC señalaron que rehusaron comprar acciones individualmente para evadir la posibilidad de tener un conflicto.
Tanto Gentry como McGinley son empleados de carrera que trabajan en las oficinas de la SEC en Washington. Ambos ganaban más de u$s 167.000 al año, según indicó el inspector general. Una de las operaciones por las que es investigada McGinley es la venta de sus acciones de United Health. Dos meses antes de la transacción, la SEC abrió una investigación sobre esta compañía.
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