"Notificamos al Gobierno egipcio que estamos cancelando los ejercicios militares bienales conjuntos que debían realizarse el mes próximo", señaló Obama en una declaración pública efectuada desde su residencia vacacional de Martha's Vineyard.
Con todo, el mandatario estadounidense no anunció cambios en la postura de su Gobierno de eludir calificar como "golpe" los sucesos del último mes en Egipto, a los que ayer se refirió como "intervención militar", ni hizo referencia directa a la multimillonaria ayuda militar que Washington proporciona al país árabe, que asciende a u$s 1.500 millones anuales.
Pese a ello, reveló que ordenó a su equipo de seguridad nacional "que evalúe las implicaciones de las acciones del Gobierno interino y los pasos a dar en caso necesario con respecto a la relación Estados Unidos-Egipto".
En la misma declaración, Obama quiso dejar claro que su administración no se inclina por ningún partido o figura política. "Estados Unidos no puede decidir el futuro de Egipto, eso le toca al pueblo egipcio", remarcó. "El pueblo egipcio se merece algo mejor de lo que vimos en los últimos días", agregó.
Reconoció ser consciente de la "complejidad" de la situación y también tuvo críticas para el derrocado presidente Mohamed Mursi, de quien dijo que si bien fue elegido democráticamente, "su Gobierno no fue incluyente ni respetó los puntos de vista de todos los egipcios".
Por su parte, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, habló por teléfono con su par egipcio, Abdel Fatah al Sisi, a quien le dejó claro, según un comunicado, "que la violencia y los pasos inadecuados hacia la reconciliación están poniendo en riesgo importantes elementos de la larga cooperación en defensa".
| Agencias DPA, ANSA y EFE |


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