Obama dejó a salvo de su guadaña al presupuesto 2011 del Pentágono

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Washington - Excluido del congelamiento de gastos decidido por el Gobierno estadounidense, el Pentágono obtuvo un incremento hasta los u$s 700.000 millones en su presupuesto para el año fiscal 2011, con énfasis en el combate al terrorismo más que en los conflictos convencionales.

El presupuesto anterior votado por el Congreso había sido de u$s 680.000 millones. Aunque el incremento interanual de la partida es un modesto 2,9%, resulta simbólico en momentos en que el presidente Barack Obama decretó el congelamiento de los gastos durante los tres años que le quedan de mandato, exceptuados los programas sociales prioritarios y asuntos de seguridad, para reducir el déficit récord que registra Estados Unidos.

El proyecto de ley de presupuesto para el próximo ejercicio, enviado ayer al Congreso, se articula ampliamente en torno a las dos grandes campañas militares en curso para Estados Unidos: Irak y Afganistán, que ya costaron a los contribuyentes u$s 1 billón desde 2001. Y la tendencia está lejos de revertirse: según funcionarios de Washington, el Gobierno pedirá cerca de u$s 30.000 millones adicionales para financiar las operaciones en el terreno, de los cuales 11.600 millones están destinados a reforzar las tropas afganas.

Obama pidió al Congreso una partida extra de u$s 33.000 millones para financiar su nueva estrategia en Afganistán, que incluye el despliegue de 30.000 soldados más.

A diferencia del presupuesto anterior, el de 2011 no prevé recortar ningún gasto en defensa y debería encontrar menos oposición en el Congreso.

Prioridad

El presupuesto federal para el ejercicio que corre de octubre de 2010 a setiembre de 2011 prevé gastos de u$s 3,834 billones, un aumento del 3% respecto del ejercicio en curso.

En el proyecto cuatrienal sobre orientación de la estrategia de Estados Unidos a largo plazo, que debe ser presentado al Congreso, el Pentágono afirma que su prioridad es ganar las «guerras de hoy», como Irak y Afganistán, y subraya que las fuerzas estadounidenses deben participar en el «desmantelamiento de las redes terroristas».

El texto recomienda renunciar al enfoque convencional de los conflictos armados para concentrarse en las amenazas más difusas ejercidas por extremistas capaces de usar armas de destrucción masiva o incluso ciberataques.

No obstante, las recomendaciones de Defensa a futuro incluyen escasas precisiones en cuanto al total de efectivos que deberán movilizarse para implementar las nuevas estrategias.

Los estadounidenses podrían privilegiar los despliegues masivos -y costosos- de hombres, como en Irak, o permanecer replegados, como parece ser el caso en la lucha en Yemen contra Al Qaeda, la red fundamentalista islámica de Osama bin Laden.

«Es la pregunta que me gustaría que respondan», dijo Lawrence Korb, ex subsecretario de Defensa y experto del grupo de reflexión Center for American Progress, que añadió: «¿Cuál es nuestro modelo ahora? ¿Irak o Yemen?».

Agencias AFP, Reuters y DPA

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