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Obama dio la orden y la Armada liberó al capitán rehén
El capitán Richard Phillips (derecha) ayer, tras su liberación en un operativo de la Armada de Estados Unidos frente a las costas de Somalia.
Varios buques anclados en la Academia Marítima de Massachusetts, de donde se graduó Phillips, hicieron sonar sus sirenas para celebrar su liberación.
Las negociaciones para su rescate atravesaron por momentos de gran tensión en las últimas horas, después de que un grupo que intermediaba en nombre de los piratas interrumpiese el diálogo a raíz de la demanda de EE.UU. de arrestar a los captores.
La suspensión de las conversaciones se produjo tras un breve tiroteo el sábado con el que los piratas trataron de repeler a un pequeño bote de la Marina estadounidense que intentó acercarse para entablar contacto directo con ellos. Los piratas habían amenazado con matar a Phillips de ser atacados.
El capitán había sido secuestrado el miércoles después de que cuatro piratas abordaron el carguero Maersk Alabama que se dirigía a Mombasa con un cargamento de contenedores de comida del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.
Phillips se ofreció como rehén para garantizar la seguridad de la tripulación.
El Maersk Alabama arribó el sábado al puerto de Mombasa con 19 marineros a bordo y 18 agentes de seguridad.
Las negociaciones para la liberación de Phillips comenzaron el jueves después de que el capitán del buque de guerra estadounidense USS Bainbridge entablase un diálogo con representantes de los piratas a sugerencia del FBI.
Tres buques de guerra estadounidense vigilaron de cerca en las últimas horas el pequeño bote salvavidas en el que los cuatro piratas mantenían al rehén, que protagonizó un fallido intento de fuga el viernes.
La noticia de la liberación de Phillips llega tras el trágico rescate el viernes, por parte del Ejército francés, de un velero galo apresado en aguas de Somalia, en una operación que se saldó con la muerte de uno de los rehenes y dos de los secuestradores.
Además, otro grupo de piratas secuestró el sábado un remolcador estadounidense con bandera italiana y 16 tripulantes a bordo en el Golfo de Adén, al norte de la costa de Somalia.
Los recientes secuestros han servido para recordar el problema de la piratería en el Cuerno de África.
En la actualidad hay más de 250 rehenes en manos de piratas somalíes, muchos de ellos de naciones pobres como Bangladesh, Pakistán y Filipinas, el país con mayor número de secuestrados, un total de 92.
El director del Programa de Asistencia de los Marinos del África Oriental, Andrew Mwangura, lamentó que los otros centenares de rehenes en manos de piratas somalíes no tengan rostro ni merezcan una atención similar a la suscitada por Phillips.
«Los medios y la comunidad internacional en su conjunto están demostrando su hipocresía», dijo Mwangura en declaraciones a los periodistas en el puerto de Mombasa.
Agencias EFE, AFP y DPA

